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No dejar que el semáforo nos defina el actuar del día, es un buen pretexto para separar del vacío lo que recomienda la duda en su afán de soberbia. ¿Hablar del semáforo? ¿Suponer su valor invisible? Empecemos por distraer distancias. ¿Qué tanto importa la luz roja?

Pero antes, un auto a toda velocidad rebasa la luz y el semáforo se asusta. El hombre de la esquina pierde la paciencia y la plática se interrumpe para dar paso a la inseguridad. El ruido hace de las suyas, y parece que secuestra a alguien. El periódico tiembla en las manos del lector invisible.

La luz roja no solo indica peligro, invitación al ardor, respeto a lo prohibido; la luz roja esta noche no renuncia. No confía. No se arriesga. No señala culpables. La luz roja no ataja circunstancias. Vuelve de la calle con un examen de conciencia.

Cada noche la luz roja se echa encima una gota de sudor del silencio. La luz roja no comparte venganzas con la mano escondida. No se arrima a la acera a sumar cansancios. La luz roja es mirada incompleta bajo la lluvia. ¿La luz roja transmite un saber? ¿La luz roja juzga y pone al individuo en la cárcel? ¿Es autoridad?

Un auto a toda velocidad margina la desesperanza. Es como la anarquía blanda con la boca tapada. El regateo y la disculpa. El vecino no importa. Al diablo con los límites del territorio profundo. ¿Por qué esperar? ¿Y la razón? ¿Y el delirio? Ud. Se queja. Nosotros nos quejamos. Ellos son los muertos. Sobra la pena en los labios. El dolor se vive en la garganta. La inocencia se pasa la calle en fila por ti, por mí, sin el otro. Mi modo de esperar, la fila de carros. ¿Quién intenta parar el desasosiego? ¿Quién pone la alarma al aviso moribundo?.

El regateo se asoma a las pupilas. Le duerme el pájaro a los ojos del arribista, del camaleón de turno. Al que se ufana de indispensable. Al que se avienta el billete en el entarimado politiquero. El regateo y sus derechos. El regateo tensa sus cadenas como el camino cotidiano. ¿Regatear es prevenir? ¿Regatear es alcanzar? Regatear.

¿Pero cómo hemos llegado a esto? Regatear el civismo como queja y demanda. Regatear: todo para preguntarse y preguntarnos. Entre la propuesta, un sueño, una esperanza. ¿Qué es el regateo hoy día? El regateo se ejerce por derecho. El regateo para partir el día.

¿Y la vida se va? Porque la vida se enreda, porque un día volvimos para amar. Por la expresión de un día tolerante. ¿Cuándo nos decidiremos a construir lo que hemos derrumbado? ¿Por qué vivimos así? Sin duda, esta película es pirata. Otra felicitación con regateo. Otro muerto sin nombre sobre la carretera que lleva a la muerte. ¿Y el amor? ¿Quién se para en la fila para recibir amor? Una voz se levanta para separar la contaminación del olvido. ¿Hay que empezar de nuevo?

Un auto a toda velocidad, el miedo. La paz no aguanta a la paz. El hambre llora en cualquier parte.

* Poeta y periodista