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Un amigo encontró tirados en una acera, en la ciudad de Matagalpa, un montón de libros viejos; entre ellos seleccionó algunos, y me trajo este. Se titula “Martí en los Estados Unidos”, fue impreso en 1905 en Imprenta Rambla y Bouza. Calle Obispo 33 y 35, La Habana, Cuba.

Me dice mi amigo filólogo Jorge Eduardo Arellano que  no conocía la existencia de este libro, lo cual me animó a transcribir algunos datos al público.

Su editor, Gonzalo de Quesada, que vivía en Las Azores, escogió como primer artículo de ese libro nada menos que un escrito de Rubén Darío dedicado a su gran maestro Martí, en ocasión de su desaparición física, pues a la sazón vivía en Argentina. Por falta de espacio solo transcribo para el público lector sus últimos párrafos, a continuación:

“Y ahora, maestro y autor amigo; perdona que te guardemos rencor los que te amábamos y admirábamos, por haber ido a exponer y a perder el tesoro de tu talento. Luego sabrá el mundo lo que tú eras, pues la justicia de Dios es infinita y señala a cada cual su legítima obra… la juventud americana te saluda y te llora, pero, ¡oh maestro, que has hecho!”

“Y paréceme que con aquella voz suya, amable y bondadosa, me reprende, adorador como fue hasta la muerte del ídolo luminoso y terrible de la Patria; y me habla del sueño en que viera a los héroes; la mano de piedra, los ojos de piedra, los labios de piedra, las barbas de piedra, la espada de piedra... Y que repite luego el voto del verso:

Yo quiero cuando me muera,
Sin patria, pero sin amo.
Tener en mi losa un ramo
De flores y una bandera!”

Rubén Darío
Buenos Aires, Argentina, 1897