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Los cuatro evangelios hablan de la “Resurrección de Jesús”, presentada como espiritualidad de la Pascua: “Hay que nacer de nuevo”, se refiere como hecho único en lo acontecido con el “crucificado”, pero surge a la vida en el sepulcro, llevado previamente a la plenitud de Dios. Ya renacido se presentará a los discípulos incrédulos.

A pesar de advertírselos desde antes: “Jesús en Galilea les dijo a los apóstoles: El Hijo del Hombre, va a ser entregado y le matarán, pero resucitará al tercer día”: Sn. Mt. 17. 22, 23. “El Hijo del Hombre sería condenado a muerte y resucitaría a los tres días”: Sn. Mc 8, 31. “Dentro de poco ya no me verán, pero después de otro poco me volverán a ver”: Sn. Jn. 16,16. Y  por tercera vez se les presentó “ya resucitado... a los discípulos de  Emaús y no lo reconocieron, hasta que les celebró la Eucaristía”: Sn. Lc. 24. 13, 35: Memorial de su pasión, banquete pascual, acción de gracias y bendición.

Acudo al favor del entendimiento: 1. María Magdalena había ido muy temprano al sepulcro, al encontrar la piedra movida y vacío el sepulcro, alertó a los  discípulos Pedro y Juan, les dijo asustada: “Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto”: Sn. Jn. 20, 2. Ello motivó que corrieran al sepulcro, encontrándolo vacío, con los lienzos en el suelo. “Juan vio y creyó. No habían entendido todavía La Escritura... debía resucitar de entre los muertos”: Sn. Jn. 20. 8, 9.

La Magdalena afuera, llorando. “Dos ángeles le dijeron: ¿Mujer, por qué lloras? Les respondió: Porque se han llevado a mi Señor y no sé donde lo han puesto. Dicho esto, se  dio vuelta y vio a Jesús, allí de pie, pero no sabía que era Jesús. Jesús le dijo: ¿Mujer por qué lloras?; ¿a quién buscas? Creyendo que era el cuidador, le contestó: si tú lo has llevado dime adónde lo has puesto y me lo llevaré. Jesús la llamó: María; reconociéndolo, le dijo: Rabboni o Maestro. Jesús le contesta: Suéltame, vete donde  mis hermanos y diles: subo a mi Padre, que es Padre de ustedes, a mi Dios, que es Dios de ustedes. Se fue y les comunicó: He visto al Señor y me ha dicho esto”: Sn. Jn. 20. 13, 18.

Del libro de mi autoría: “La perfecta unión de María con Jesús”:

“Junto a la cruz de Jesús estaba de pie su Madre”: Sn. Jn. 19, 25. “Fiel, heroica, paciente y valiente, como depositaria del cuerpo destrozado. Hereda al discípulo amado como hijo, y a ella, como Madre y Madre nuestra. La Magdalena comunica la Resurrección a sus hermanos, no a María su Madre; ella no acudió a verificar al sepulcro presencia o ausencia de Jesús; por Fe, don del Espíritu Santo, recibida en la Anunciación, lo sabía  resucitado, esperaba con serena paz que se le presentara para abrazarla”.

Tenemos derecho a pensar en esa filial y emotiva escena: “No habría lugar en el mundo para tantos libros”: Sn. Jn. 21, 25. “Los que escucharon a los pastores, quedaron maravillados. María, por su parte, guardaba todo y lo volvía a meditar en su interior”: Sn. Lc. 2. 18, 19. “Oyeron sin comprender del Hijo: ¿Por qué me buscaban, no saben que yo debo estar donde mi Padre? Jesús regresó con ellos a Nazaret. Siguió obedeciéndoles. Su Madre guardaba todas estas cosas en su corazón”: Sn. Lc. 2. 48, 51. Jesús resucitado, le  repetiría las palabras de Isabel: “Dichosa tú por haber creído que se cumplirían las promesas del Señor”: Sn. Lc. 1, 45.

* Abogado.