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Los ciudadanos ven con profunda alarma los altos niveles de violencia que diezman no solo a nuestra sociedad, sino también a sociedades de otros países. Los medios de comunicación (periódicos, televisión y  radio), con notas rojas noticiosas destacan los actos de violencia en ciudades, barrios, calles. Las imágenes televisivas de hechos violentos son presentadas por la mañana, al mediodía y por la noche. Los actos violentos se trasmiten por los medios de comunicación, supuestamente amparados en el precepto constitucional de libertad de expresión y de información.

Lo lamentable del caso es que los actos de violencia se muestran en forma cruda, impactando al televidente; aasí se ve correr la sangre por  lesiones de arma blanca o arma de fuego recibidas por la víctima en el rostro, brazos, piernas, o el estado como quedó “el cuerpo del occiso”. Todas las imágenes negativas y destructivas, las captan las cámaras de televisión y las trasmiten en vivo a miles y miles de telespectadores, en los cuales hay niños, jóvenes, adultos. En ocasiones los noticieros presentan enfrentamientos verbales que acontecen por diversos motivos entre ciudadanos, donde se escucha un lenguaje soez y vulgar, lo cual no es nada educativo para la audiencia joven que sintoniza el canal televisivo.

Frecuentemente vemos en los medios noticiosos actos de violencia en los que participan elementos de la policía nacional, intentando capturar o controlar a un supuesto delincuente; se observa que lo tiran al piso, lo golpean y lo someten en forma  violenta.  En otras ocasiones se captan actos multitudinarios de protesta contra el gobierno, salen las tropas antimotines y reprimen salvajemente a los manifestantes con gases lacrimógenos, balas de goma, bastonazos, con secuelas de lesionados, golpeados, arrastrados en el pavimento para luego ser conducidos a las cárceles.

Los medios de comunicación social tienen una cuota de responsabilidad en la educación y formación de los ciudadanos, puesto que forman parte del sistema educacional individual o colectivo. Cuando los medios televisivos trasmiten en sus diversos programas escenas recargadas de violencia, con ello no están contribuyendo en la erradicación del fenómeno, por el contrario: consciente o inconscientemente están contribuyendo con la  espiral de violencia que nadie desea  en este país.

Alguien podría preguntar: ¿qué hacer para detener la ola de violencia que está destruyendo las bases y los cimientos de la sociedad?,

¿cómo se puede prevenir la violencia en  la familia, la comunidad, la escuela y los excesos de violencia de la policía nacional? Es preciso que los medios de comunicación social dejen de trasmitir en sus noticieros escenas de violencia. La información se puede brindar sin tener que estar pasando el vergonzoso acto de violencia.

Del mismo modo, no deben trasmitir declaraciones vulgares y soeces, pues esto no tiene nada educativo. El Estado debe obligar a los medios escritos, televisivos y radiales para que incluyan en sus programas y publicaciones temas educativos, para combatir la violencia en sus diversas manifestaciones.

Los padres, en la educación a sus hijos, deben abandonar la aplicación del castigo físico, verbal, moral y síquico, sustituyéndolo por el de la paciencia, la persuasión y en casos de abierta indisciplina, valerse de otros mecanismos educativos, como no dar dinero para la merienda, que no vea televisión, no dejarlo salir a jugar con sus amigos, etc.

La escuela formal en primaria o secundaria, aun la universidad, deben tener programas especiales dirigidos a niños y jóvenes, en los cuales orienten sobre las nefastas consecuencias que traen para la sociedad los actos de violencia y la necesidad que todos debemos vivir en una sociedad en  paz.

El Estado en su conjunto debe contribuir para bajar la tasa de violencia, en particular la policía nacional, debe instruir a sus fuerzas para que en público o en privado se abstengan de violentar los derechos civiles de los ciudadanos. Cuando éstos estén siendo objeto de detención o investigación,  cuando la policía se halle ante un ciudadano violento, debe profesionalizarse en técnicas de reducción física, pero jamás debe de excederse en el uso de la fuerza, en particular cuando la escena está siendo captada por una cámara o vista por el público en general.

Solo trabajando en forma coordinada, medios de comunicación social, sistema educativo, el Estado y padres de familia, se podrá disminuir la espiral de violencia que en estos momentos vive gravemente la sociedad en general.

Granada, 10 de marzo 2012.
*Abogado y notario público.