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Hay dos autores ya fallecidos (José Jirón Terán y otro) que mencionan que el 18 de enero de 1867 Josefa Sarmiento traía en carreta de bueyes desde León a su sobrina Rosa hasta su “finca Olominapa, más adelante de Metapa”, para dar a luz su hijo en paz, pero que le comenzaron los dolores de parto al llegar a Metapa, y dio a luz en ese pueblo segoviano en casa de la partera Agatona Ruiz, quien asistió felizmente a Rosa.

Hoy martes 10 de abril, al venir de regreso de Managua a Matagalpa, después de la reunión mensual en la Academia de Historia, me detuve en el kilómetro 66, en el valle El Madroño,  en casa de una señora Moreno originaria de El Nancital; pregunté por la entrada a Olominapa; así, a unas cinco varas adelante vi una entrada de tierra hacia el este, allí estaban dos jóvenes, a quienes al preguntarles cuán lejos estaba ese villorrio me dijeron que ellos iban hacia allá y les di un aventón. Manejé con ellos como dos kilómetros y llegamos a Olominapa.

Ellos se ofrecieron para llevarme al rancho de don Buenaventura Loasiga; allí le encontré sentado en el patio enfrente de su rancho, viendo jugar a sus cinco nietecitos como de cinco, seis y siete años de edad. Estaba también su esposa Diega Tercero, y una hija de unos 16 años de nombre Heisel Loasiga.

Les referí el caso de doña Josefa, Rosa y Rubén en Olominapa y todos sabían del asunto. Después hablé con Josefa Loasiga, como de 55 años de edad. Me dijeron que su bisabuela era de nombre Josefa, y que su abuela les hablaba de Rosa Sarmiento y Rubén Darío como que fueran parientes.

Al fin yo colegí que Josefa Sarmiento se casó con un señor de apellido Loasiga, que era el dueño de esa finca de Olominapa, y había dado origen a toda esa gran familia que todavía vive allí, pues una señora de nombre Josefa Loasiga vive en otro rancho como a 30 varas, al lado del camino de tierra; ella llama a su rancho con el nombre de Marta, siempre en Olominapa.

Lo interesante (y desconocido para  estudiosos de la vida de Darío) es que todos los Loasiga de Olominapa, coinciden en que es tradición familiar que el niñito Rubén fue traído después del parto a esta finquita, y que aquí es donde vino a recogerlo, a los 40 días, el coronel Ramírez.

La jovencita Heisel Loasiga estudia en cuarto año de Secundaria en la Escuela Rubén Darío, allí en el kilómetro 68 de la carretera asfaltada; es decir, a una legua a pie desde el rancho de sus padres. Heisel es muy agraciada e inteligente, dice que ellos atribuyen ese gen a Rubén. Al despedirme le regalé un libro de los míos y le di mi correo electrónico para que me escriba con su maestra y así poder referirles la importancia histórica de Olominapa.

P.D.: Al montarme al carro me siguieron para despedirse, y dos chiquitos como de siete años, me dijeron: “¿nos puede ayudar a conseguir una beca para estudiar? No hallé qué contestarles, solo les dije: “Escribiré algo de esto para ver qué se ofrece”.

* Historiador