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Un funcionario público o privado tiene como función principal administrar bienes ajenos; estos bienes pueden ser materiales o inmateriales, bien sea dinero, muebles, inmuebles, derechos, acciones, servicios, necesidades públicas; su competencia material puede ser en salud, educación, ornato y salubridad, transporte, carreteras, desarrollo empresarial, desarrollo comunal, desarrollo industrial.

En fin, las funciones en lo general pueden ser infinitas, aunque tengan de forma taxativa muy bien definidas sus competencias, tanto en lo privado como en lo público.

En el ámbito personal de ese funcionario público, cuando llega con su salario a casa, lo primero que le dice a su esposa es: ahorremos para el futuro de nuestros hijos, no hay que malgastar la plata, que tanto cuesta ganársela; el lujo debe de ser educativo.

Ese funcionario público, en su papel de padre (madre) de familia, está cuidando su capital propio (familiar). Las leyes civiles en nuestro país exigen al administrador de bienes ajenos, cuidarlos como un buen padre (madre) de familia.

¿Cómo debe de ser un buen padre (madre) de familia?:
CUIDADOSO (A). Esmerado, metódico, celoso, escrupuloso, minucioso, concienzudo, extremado. Esta debe ser la primera virtud del funcionario, nuestro idioma le define cada una de ellas.

HONRADO (A). Honesto, íntegro, recto, decente, justo, virtuoso, sano. Como una segunda virtud, pareciera que estaríamos buscando a un santo, pero ni modo, esa debe de ser su segunda virtud.

EFICIENTE. Eficaz, esta virtud tiene una conexión axiomática con las tres E, eficacia,  eficiencia y efectividad. Son la vida del control interno y externo. Esta es la tercera virtud.

CAPAZ. Competente, idóneo, hábil, capacitado, preparado, diestro, inteligente, apto. Estos sinónimos son parte intrínseca de esta virtud. Corresponde la cuarta virtud.

TRABAJADOR (A). Afanoso, industrioso, hacendoso, solícito, esforzado. La sinonimia le rodea con virtudes muy interesantes para la relación con los empleados bajo su cargo. Esta es la quinta virtud.

RESPETUOSO (A). Cortés, educado, atento, considerado, cumplido, urbano. Más le vale porque la ley contra la violencia hacia las mujeres y otras leyes vigentes lo encarrilan de todas maneras, si es hombre el funcionario. Esta es la sexta virtud.

Ustedes se preguntarán: ¿dónde encontrar a este hombre? Sí los hay, existen más de dos millones de ellos. Además, existen tres millones de mujeres que sobrepasan esas cualidades. Hay suficiente material en nuestro país para elegir a cuarenta funcionarios públicos, y se encuentran en todos los partidos o fuera de los partidos, y en cualquier rincón del país: en comarcas, pueblos, villas y ciudades.

¿Por qué no tomar desde este momento la decisión más sana para nuestro país? Siendo la mujer la reserva moral más grande de nuestra patria, podemos escoger cuarenta mujeres mayores de 21 años y menores de 75, como las funcionarias que deban regir los poderes del Estado y las instituciones constitucionales pendientes de elegir.

Que no nos tiemble la mano, las mujeres son la solución en nuestro país, nosotros necesitamos de mucho amor maternal para interpretar nuestra problemática, necesitamos de ese sexto sentido para salir de la pobreza de forma definitiva. Los hombres políticos hagan un plus esfuerzo y no acepten candidaturas, dejemos a la juventud, que los candidatos, cuando sean varones, su edad no llegue a 35 años.

Esta es solo la opinión de un simple mortal que únicamente lo siguen sus hijos, hijas y su esposa.

* Abogado corporativo