•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • elnuevodiario.com.ni

Nuevas necesidades, nuevos retos, demandan nuevos estilos en el ejercicio del oficio universitario en nuestros días. La universidad debe caracterizarse, precisamente, por la búsqueda permanente de respuestas a los problemas que se suscitan en su entorno.

El paso de una Educación Superior elitista a una Educación Superior de masas; la aparición de toda una gama de nuevas necesidades educativas de nivel superior; las expectativas que crea la introducción del concepto de educación permanente; el impacto de la revolución científica y tecnológica; el auge de la Informática, etc., representan algunos de esos nuevos retos.

La respuesta a esos retos no debe buscarse exclusivamente en la universidad, sino en todo el sistema de la Educación Superior, o mejor aún, en todo el sistema de educación post-secundaria, entendiendo por este, el conjunto de las modalidades de educación posteriores al nivel medio, sean de ciclo corto o largo, ofrecidas en forma presencial, a distancia o virtual.

La universidad, por sí sola no está en condiciones de hacerle frente a semejantes retos: es todo el sistema de educación pos-Secundaria, en su globalidad, es decir, con toda su gama de oportunidades educativas el que debe enfrentarse a las exigencias educativas contemporáneas.

Sociológicamente, la ciencia moderna puede ser examinada desde tres ángulos, cada uno de los cuelas tiene importantes repercusiones para el quehacer de la universidad: su tendencia a ser diseminada universalmente; su carácter obsolescente y su papel en el proceso de desarrollo integral.

El primer aspecto involucra el propósito de poner el conocimiento al alcance de todos, con lo cual se vincula al fenómeno de la “masificación”. El segundo aspecto, el de la obsolescencia del conocimiento, una de las características de la ciencia contemporánea, repercute de manera notable en el quehacer de la universidad, pues la obliga a modificar radicalmente sus métodos de enseñanza, de suerte que sus egresados aprendan a aprender y puedan seguir, por sí solos, el continuo avance de la ciencia.

Finalmente, el papel de la ciencia en el proceso de desarrollo integral subraya la importancia de la universidad en la sociedad moderna y le impone nuevas responsabilidades, pues frente al uso de la ciencia para propósitos egoístas la universidad tiene que ser el lugar por excelencia donde esta se cultive de manera desinteresada, inspirada en los más nobles propósitos humanísticos.

Por otra parte, la evolución del conocimiento contemporáneo, que apunta hacia una reintegración de las disciplinas más que a una diferenciación excesiva de estas, refuerza la búsqueda de nuevas estructuras académicas que permitan el cultivo interdisciplinario de la ciencia.

El sistema nacional de educación post-secundaria se concibe así como un todo, a la vez integrado y diversificado, que incluye la educación formal, la no formal, la educación permanente, la continua y la recurrente o de reciclaje.

Esta amplia concepción de la Educación Superior, ligada a su necesaria apertura, es condición indispensable para que pueda satisfacer la extensa gama de requerimientos que le plantea la sociedad contemporánea. El paso gradual de una Educación Superior elitista a una Educación Superior de masas, ha forzado la ampliación del concepto de Educación Superior, primero identificado exclusivamente con la educación universitaria, luego extendido a otras formas no universitarias de educación de tercer nivel, y ahora enriquecido con la introducción del término de educación pos-Secundaria y del concepto de educación permanente.

Naturalmente, no se trata de un simple cambio de terminología. En verdad, el quid del asunto reside en la planificación integral del sistema y en la estructuración de una oferta compuesta por una rica variedad de oportunidades de estudios pos-secundarios que reciban igual consideración desde el punto de vista social, de manera que todas sus modalidades resulten atractivas para los jóvenes y adultos.

Este último objetivo no es nada fácil de realizar, dado el considerable peso que aún tienen las profesiones liberales tradicionales, a las que suelen ligarse los símbolos del mayor status social.

La planificación de la Educación Superior en nuestros días tiende a comprender toda la educación pos-Secundaria. El moderno, y cada vez más difundido concepto de educación pos-Secundaria va más allá de lo que tradicionalmente se ha entendido como educación, pues comprende tanto la que en algunos países se denomina como Educación Media Superior o intermedia profesional, como la superior no universitaria y la universitaria, sean del ciclo corto o largo, así se ofrezcan a través del sistema educativo o de las modalidades no escolarizadas, abiertas o virtuales.

Lo importante es que el sistema ofrezca todas estas modalidades, con la posibilidad del tránsito de una a otra modalidad, sin que ninguna de ellas, aun las de ciclo corto, se transformen en un callejón sin salida.

Managua, abril de 2012.
* Escritor, educador