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La decisión del presidente ecuatoriano de no asistir a la Cumbre de las Américas en Colombia, debe ser respetada por ser soberana de principios respecto a la presencia de Cuba, negada por la potencia del Norte que se ha robado, ha usurpado hasta nuestro nombre –“América”-, pero, al mismo tiempo, constituye una posición que merece algunos comentarios.

Al respecto, la Cumbre constituye la única oportunidad que tiene cada cierto tiempo nuestro continente para discutir, negociar y proponer, ante el coloso del Norte, alternativas de solución a diferentes problemas y conflictos geopolíticos que todavía persisten por la política de Estado colonialista e imperial de USA.

Por lo tanto, la presencia de Ecuador como país integrante del ALBA, junto con los países integrantes de Unasur, es una necesidad para reforzar posiciones que presionen al inquilino de la Casa Blanca sobre los anacronismos persistentes.

La posición del Reino Unido respecto a las Malvinas argentinas, la usurpación de Guantánamo a Cuba por la política expansionista norteamericana y utilizada por esta misma potencia, para vergüenza de la humanidad, como un centro de tortura, desaparición y muerte para aquellos que USA señale de “terroristas”; las bases militares que USA tiene en Colombia para acechar, presionar y chantajear a la Revolución Bolivariana;  la puesta en acción de la V Flota con el mismo objetivo; el inmoral embargo a Cuba que durante 50 años ha golpeado económicamente a la mayor de las Antillas; la defensa del pueblo bolivariano respecto al uso y consumo de la hoja de coca como elemento cultural de este pueblo indígena; el apoyo económico, logístico y material del gobierno del país con el mayor mercado de consumo de drogas para combatir el negocio del narcotráfico y para paliar un poco los recursos económicos que dedican nuestros pueblos a combatir este flagelo de la humanidad (recursos que pueden emplearse en salud, más educación, empleos e infraestructura para avanzar en la modernización de nuestros países)… son, entre otros, los temas que demanda la Cumbre; temas que deben ser llevados en bloque ante la visión unitaria de nuestro continente.

A Cuba no le interesa regresar a la OEA. No porque USA mantenga siempre su posición negativa y maniquea, sino que firmar la Carta Democrática va en contra del sistema político económico social cultural y las relaciones internacionales del socialismo cubano.

Pertenecer al ministerio de colonias de USA, como una vez se denominó a la OEA, por los revolucionarios cubanos, es demostrar las conquistas revolucionarias, frenar su internacionalismo proletario, lo cual la sociedad cubana y su gobierno no están dispuestos a poner en la mesa de negociación en la Cumbre ni en ninguna otra instancia. Cuba ha sido y será inclaudicable en sus posiciones de principios.

Los argumentos políticos contundentes, el señalar las verdades frente a frente, llamar las cosas por su nombre, sin eufemismos; las posiciones económicas reales y objetivas por ser de profesión economista, son elementos que estarán ausentes ante la no presencia del presidente Correa.

Por otro lado, nuestros gobernantes deben ser enérgicos pero cautelosos en sus propuestas, porque Obama está en campaña reeleccionista. Hay que tener presente la máxima del fundador de la dinastía somocista inculcada por sus amos del Norte: “firmar me harás… cumplir jamás”, de lo cual nuestros pueblos deben aprender, y desconfiar siempre de los mandatarios del coloso del Norte.

carlosmcorea@yahoo.es