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“Lo llamo desde el Golfo de Fonseca, estoy en el mar, en medio de Nicaragua, Honduras y El Salvador, leyendo la página Emprendedores de EL NUEVO DIARIO”. Eran las siete de la noche. Quien llamó a mi teléfono era Melvin Estrada, un pescador chinandegano que por casualidad se había encontrado en su lancha la página en mención. Semanas después lo conocí, compró mis dos libros y me prometió que pronto sería un emprendedor.

Han transcurrido varios meses desde aquel primer contacto. Hace pocos días me llamó porque estaba en Managua, nos encontramos y comentó que ya no era marinero.

“Ya no soy barrendero ni ayudante, ahora soy el capitán de una barcaza de 900 toneladas. El cargo me lo dieron, prefiriéndome sobre otros que tenían más tiempo de trabajar en la empresa camaronera. Es que desde que leo su página ha cambiado mi manera de pensar.

La gente me ve más positivo y con deseos de superarme”.

¿Y en cuanto a los negocios, como vas?, le pregunté, recordándole su promesa de ser emprendedor.

“Instalé un molino que maneja mi esposa, me fijé cuánta gente vendía tortillas en el barrio y vi que los molinos quedaban muy largo. Al comienzo mi esposa tuvo temor de invertir en eso, pero ahora me ha dado la razón. ¡Y le cuento, ya compre un terrenito e hice mi casita!”.

Aprovechando su viaje a Managua, Melvin me pidió que le ayudara a encontrar el libro de Og Mandino que un día mencioné en un artículo, y gustosamente lo llevé a librería Hispamer, que está cerca de la Universidad Centroamericana, UCA. Cuando salimos del local, Ramón Ruiz, cuidador del estacionamiento de esa librería, se acercó y me pidió unos minutos. Melvin y yo nos detuvimos para escuchar lo que nos diría.

“Leí la revista de la contabilidad del naranjero, y hablé con mi esposa; nos cambiamos a una casa cerca de una escuela, presté un dinerito y ahora vendemos más de cien helados diario; vendo frijoles cocidos, jabón, arroz y estamos viendo qué otras cositas ponemos”.

Me quedé sorprendido. ¡En menos de una hora dos testimonios! A la revista que se refería Roberto, es la revista Emprendedores que publicamos desde hace un año, con diferentes temáticas empresariales. La relacionada a la contabilidad del naranjero, fue la primera que llevamos a Hispamer hace apenas dos meses.

Un título sencillo pero llamativo, que en los inicios pensé que le quitaba seriedad al artículo, ha resultado ser uno de los que más ha llamado la atención y motivado a las personas de menores recursos. Aunque también me encontré testimonios de universitarios cuyos profesores habían utilizado la contabilidad del naranjero como apoyo para sus clases. ¡Qué bien me sentí esa tarde con mis dos naranjeros!

Mientras unas personas se quejan, otras emprenden. Así es la vida.

Chiquilistagua, 17 de abril de 2012.
* Autor de la sección “Emprendedores” de EL NUEVO DIARIO