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Mañana, 26 de abril, se cumplen 45 años de la relocalización de las Ruinas de León Viejo, primera capital de la Provincia de Nicaragua, fundada en 1524 por el capitán español Francisco Hernández de Córdoba, y destruida en 1610 por una serie de terremotos y erupciones del Volcán Momotombo. Pese a su corta existencia, en León Viejo residieron, y algunos hasta tuvieron casa propia en la trágica ciudad, varios personajes que más tarde alcanzaron relevancia en la historia de los primeros años de la Conquista española.

El célebre defensor de los indios, el dominico Fray Bartolomé de las Casas, visitó varias veces León Viejo. En 1530, de paso para el Perú y luego en su viaje de regreso, en 1533.  Fue entonces que fundó el Convento de San Pablo, a instancias del primer obispo de León, monseñor Diego Álvarez de Osorio (1532-1539).

Sus prédicas en contra de la expedición al “Desagüadero”, por sus graves consecuencias para los indígenas, lo enemistaron con el segundo gobernador de Nicaragua, Rodrigo de Contreras, quien lo acusó ante el obispo Álvarez de Osorio de interferir las decisiones de la Corona, empeñada en que la expedición se llevara a cabo. Las desavenencias con el gobernador movieron al padre De las Casas a retirarse de Nicaragua, dejando abandonado su convento.

De su paso por Nicaragua no solo quedó el Convento de San Pablo, de humildísima factura, sino algo más importante: su famosa “Carta a un personaje de la Corte”, fechada en la ciudad de Granada, el 15 de octubre de 1535. En la Carta, De las Casas dice que “este reino de Nicaragua es la médula y riñonada de todas las Indias, puesto que de todas las Indias estimo por la más opulentísima tierra del mundo, si no es aquella desventurada tierra del Perú.  Es esta Nicaragua un paraíso del Señor”.

Otro importante residente en León Viejo fue Sebastián de Benalcázar o Belalcázar (Sebastián Moiano). Fue uno de los primeros vecinos de León, adonde llegó acompañando a Hernández de Córdoba. Fue el primer Alcalde Mayor del Cabildo de León, organizado días después de su fundación. Tuvo casa en León y mujer indígena, con quien procreó varios hijos mestizos, que años después hizo trasladar a su Gobernación de Popayán.  Benalcázar, a las órdenes de Pizarro, participó en la conquista de Quito (1534), y fundó las ciudades de Popayán y Cali (1536), estas dos últimas en la actual Colombia.

En ambas ciudades existen estatuas de este célebre capitán, cuya carrera en el Nuevo Mundo se inició en León Viejo, donde vivió varios años, marchándose en 1531 ó 1532 para participar en la gran aventura de la conquista del Perú, junto a Pizarro. En la ciudad de Cali, las familias de abolengo dicen remontar sus orígenes a este capitán español. Los capitanes Hernando de Soto y Hernán Ponce de León fueron dueños de una amplia casa en León Viejo, no muy lejos de la iglesia de La Merced, calle de por medio, cuyas ruinas han sido puestas al descubierto. Hernando de Soto participó también con Pizarro en la conquista del Perú.  Ya rico pasó a España, donde se casó con la hija menor de Pedrarias Dávila, Isabel de Bobadilla.

Luego fue gobernador de Cuba, de donde salió en 1539 a la conquista de la Florida, de la que fue su primer Gobernador. Es el descubridor del río Mississippi, a cuyas orillas murió en 1542. Era muy dado, siguiendo el ejemplo de Pedrarias, a “aperrear” a los indios.  Oviedo dice de él: ...“graduado en las muertes de los naturales de Nicaragua”...  El capitán Hernán Ponce de León también acompañó a Pizarro en la conquista del Perú y disfrutó, junto con su compañero Hernando de Soto, del reparto del tesoro del Inca Atahualpa, en Cajamarca.

También residió en León Viejo, durante más de un año (1528-1529), el gran cronista Gonzalo Fernández de Oviedo y Valdés, siendo testigo de muchos de los hechos que narra, en la parte dedicada a Nicaragua de su monumental crónica “Historia General y Natural de las Indias”. (3ra. Parte del Libro 4º). También insertó íntegro el interrogatorio que el fraile Francisco de Bobadilla, por órdenes de Pedrarias Dávila, hizo a los indios que recibieron el bautismo durante la visita de Gil González Dávila.

El interrogatorio era para averiguar si realmente se les podía considerar como cristianos. Las respuestas llevaron al gobernador al convencimiento de que habían olvidado todo lo referente a la fe cristiana. Pero el documento es muy importante porque permite conocer las ideas y concepciones de los indígenas.

Managua, abril de 2012.
* Escritor, educador