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Los adultos debemos estimular la imaginación del niño. Por ejemplo, podemos viajar en un libro, visitar el país de las letras, la tierra de las vocales, las ciudades azules, la biblioteca de los pájaros, la casa de los colores, la nube que bebía agua en el río, el viento que dormía en una cueva, el niño que inventó la luna.

Además, pueden inventar trabalenguas, juegos, palabras y misterios. El niño cree que todas las palabras ya fueron inventadas y que ya no hay nada más qué inventar. Pero sé que si digo Macuepa es una palabra que inventé a partir de las palabras maestra, escuela y padres que sería la mejor manera de ayudar al niño para que lea y aprenda.

Y si digo Hijo de la Macuepa me refiero al fruto que nace de la buena relación de las maestras, la escuela y los padres de familia para que los niños lean sus libros.

Enseñemos al niño a cambiar la historia de un cuento. La Caperucita puede ser azul o negra, qué importa, si se puede trasgredir la historia. El fardo no mató al hijo del tío Lucas sino que lo asustó y el chavalo desde entonces, decidió estudiar y ser un gran contador de cuentos.

Se pueden mezclar historias y personajes diversos: el rey burgués puede aparecermontado en el bote de Fernando Silva o montado en el camión de Cooper en el cuento Los monos de San Telmo, de Lisandro Chávez. Y sobre todo, invente y cuente que todo es posible en literatura. Nadie se lo prohíbe.

El niño puede recoger palabras raras y hacer un diccionario, pintar o dibujar un cuento, hacer una canción de un poema o de una historia, inventar un aparato del futuro, recoger los insultos de animales. El niño puede platicar con el libro o representarlo y hacer las veces del libro. Puede hacer un cuento sobre una fotografía o un cuadro, una fruta, un viejo feo, una vieja bonita. Debemos enseñar al niño a contar historias. Primero, de forma oral, después que las escriba. Cuente, después cuente más cuentos al niño.

La idea es contar y contar para que el niño después tenga interés en lo que cuentan los libros. Además, pueda inventar sus propias historias. Puede contar anécdotas de su casa y de su familia. Inventar una historia de su perro o de su gato. Inventar cuentos donde participe el niño, su papá, su mamá y sus hermanos.

Escribir un cuento sobre Rubén o enviarle una carta y contarle su historia amorosa. Inventar un cuento sobre números, colores, pájaros, animales, nubes, árboles y libros. Yo puedo empezar diciendo que Amarrillo iba por la calle cuando se encontró con Rojo. Rojo lo invitó a tomar un café en el barcito de la esquina.

En eso estaban cuando llegó Azul, de Rubén Darío, y les contó la historia de El Rey Burgués.

Podemos escribir historias de magos, títeres, marionetas y de personajes feos, horripilantes y que causen risa. Recuerden que el cuento busca divertir y hacer reír al lector. Recrear nuestra historia mitológica con historias basadas en carreta nagua, ceguas, padres sin cabeza o con cabeza, gigantonas, sirenas, duendes, brujos, monos, etc. Haga cosas inverosímiles que a los niños les encanta.

Y por último, escriba con los niños y publique con ellos un libro hecho a mano. Póngale una portada de cartulina con un dibujo, un título y el nombre del niño que es el autor. Eso le da un gran valor y sentido de responsabilidad frente a la vida. Debe ilustrarlo con dibujos que se relacionen con el texto. Presente el libro a sus compañeros y lea sus cuentos en el aula. De los cuentos pueden realizar sociodramas y proyectar escenas de la obra para que todos gocen con el teatro basado en sus historias.

Un día de estos, mire un árbol y póngale camisa y pantalón y hágalo caminar por el parque y que hable y cante sus virtudes y necesidades. Llévelo al parque y siéntelo en una banca a comer un helado. Todo dependerá de su imaginación y de las cosas que le hayan contado sus padres en la niñez.

Ahora entiendo por qué me gusta leer y por qué me gusta escribir y por qué me gusta contar cuentos que me contaron en mi niñez los cuentos que le contó a mi madre su tía Francisca después que a ella se los contaron también. Y esos libros que eran cuentos que me contó mi madre, me cambiaron la vida.

Telica, 24 de septiembre / 19 de octubre de 2011