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La conmemoración del Primero de Mayo 2012, prácticamente no existió. Para los sindicatos no oficialistas, fue la rutina de quejas en familia y superficiales alusiones a la efeméride. El sindicalismo orteguista fue mandado a conmemorar lejos de las plazas públicas --cotos privados del gobierno—, y la convirtió en manifestación política por el deceso de don Tomás Borge Martínez.

El Primero de Mayo no ha escapado de las omisiones orteguistas de los derechos políticos y democráticos, pues en varios años lo ha sustituido por cualquiera de los últimos días de abril. La sustitución del día que se conmemora uno de los episodios más dramáticos en la historia de las luchas sociales del mundo, busca esfumar su esencia de clase y el internacionalismo de la conciencia obrera. Y pretende hacerlo desaparecer como día de recuento de sus luchas y para fijarse nuevos objetivos.

El clan Ortega-Murillo, ha hecho de esta efeméride un acto partidario, igual que los gobernantes neoliberales, aunque estos nunca intentaron cambiarla de fecha. Hay coincidencia contra esta efeméride entre Estados Unidos y Nicaragua, aun teniendo desiguales niveles de desarrollo económico-social.

En la cuna de las masacres de las huelgas de mayo 1886, la efeméride es ignorada, así como la injusticia contra ocho dirigentes y el ahorcamiento de cinco de ellos.

El Estado de los patronos estadunidenses de la época, actuó acorde con el inicio de la transición de su sistema social capitalista en imperialismo. En Nicaragua, país de capitalismo subdesarrollado y dependiente, el orteguismo ha oficializado el olvido del Primero de Mayo, en momentos de su conversión política-ideológica en un nuevo segmento de la burguesía nicaragüense, con más poder del que pudieron haber tenido los sectores dominantes tradicionales.

Quedan países donde aún no se reconoce el Primero de Mayo como día conmemorativo obrero, y no son pocos los de la civilizada Europa donde se reprime a los manifestantes. Todo acto represivo contra un Primero de Mayo, es un capítulo más de la lucha de clases. Las respuestas del movimiento obrero internacional, siempre han sido la otra cara de la misma lucha.

En 1889, a tres años de los sucesos de Chicago, y a dos años del ahorcamiento de los cinco dirigentes, el movimiento obrero acordó en el congreso en París de la Segunda Internacional Socialista, que el Primero de Mayo sería conmemorado como Día Internacional de los Trabajadores, en honor al comienzo de las huelgas de mayo de 1886 en Chicago por la jornada de ocho horas y de los obreros víctimas de la represión jurídica-policial del sistema. Desde entonces, las banderas obreras ondean este día en casi todo el mundo, reivindicando derechos y enfrentando represiones.

El clan Ortega-Murillo ha manipulado la conmemoración cambiando mayo por abril. ¿Qué significado especial tiene abril para las luchas obreras de Nicaragua y del mundo? Ninguno.

¿Por qué, entonces, el orteguismo evade el Primero de Mayo? Ya está dicho: para borrarle su carácter de clase. Pero también para confirmar la dependencia del sindicalismo oficialista ante el clan. Algunas veces, Ortega asume el discurso oficial del día de los trabajadores, sin haber tenido alguna afinidad laboral con ellos.

Para eso le sirve la subordinación de los líderes, y la vez agentes políticos suyos entre el sindicalismo oficializado. Son agitadores partidarios, apoyan al gobierno de manera incondicional y le ayudan a reprimir la organización sindical independiente.

El sindicalismo sandinista perdió su autonomía cuando dejó de proteger los intereses laborales de sus afiliados, y los incorporó a la defensa de la revolución, necesaria por muchas razones, entre ellas, porque era su revolución. Pero esta ya no existe. Solo quedan los líderes comprometidos con este gobierno, lo cual los incapacita para encabezar el rescate del sindicalismo como órgano de defensa de los trabajadores.

Algo similar pasa en el sindicalismo aliado de los partidos políticos patronales, aunque con menor importancia, porque sus mentores están fuera del poder. Algunos líderes sindicales terminaron siendo meros peones encargados de mantener la dependencia del sindicalismo ante esos partidos.

La crisis del movimiento obrero, es culpa de oportunistas y, por ende, cómplices de agresiones a los intereses de los trabajadores. Los agreden con el bajo salario mínimo; la no cabal aplicación de la Ley Laboral; la falta de libertad sindical en las zonas francas; el crecimiento del costo de la vida; la falta de empleos, y las violaciones al orden constitucional del país.

Rescatar el contenido histórico del Primero de Mayo, sería parte del rescate de la autonomía sindical.

* Escritor y periodista