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En artículo publicado con el título “Irrespeto visible y cotidiano”, hice referencia a tres accidentes graves, lamentablemente en los tres casos los conductores irresponsables no fueron identificados y no asumieron su obligación por el daño causado:

1) Por la rotonda de la Centroamérica, el conductor de un automóvil de vidrios polarizados arrastró a un motociclista y lo dejó tirado en el pavimento, sufrió afortunadamente solo golpes y raspones. 2) Un hombre fue encontrado muerto en la carretera a Masaya, por Piedra Quemada, arrollado por la noche supuestamente por un camión. 3) Dos jóvenes, quienes se dirigían a pie a su casa, fueron atropellados por la Cruz del Paraíso en el camino a Santo Domingo, uno murió.Según datos oficiales, la cantidad de víctimas fatales por accidentes en Nicaragua pasó de 472 en 2005 a 613 en 2011, hay un incremento del 30%. La tasa de muertos por accidentes por cada 100 mil habitantes subió de 8.6 a 10.4.

La cifra del año pasado es la mayor de las últimas tres décadas, claro hay más vehículos circulando en las calles y más conductores autorizados, ello aumenta el riesgo, pero también es mayor la responsabilidad de los encargados de regular, controlar y aplicar la Ley y todo lo que tiene que ver con la seguridad vial; incluye a la Policía Nacional, las municipalidades, el Gobierno Central, el transporte colectivo, selectivo y particular, e incluso, a los medios de comunicación social.

Comparando la información de Nicaragua y El Salvador, las víctimas por accidentes se redujeron en igual periodo en el vecino país del Norte en 16%, de 1,167 (2005) a 985 (2011). Hubo reducción de la tasa de muertes con respecto a 100 mil habitantes, de 21 a 16.

El Salvador tiene una población un poco mayor que Nicaragua y su parque automotor es mas grande. Las consecuencias graves de los accidentes son mayores en las carreteras que en el interior de las ciudades.En la mayoría de las ciudades del mundo, el congestionamiento de tránsito vehicular, la aglomeración de basura, el ruido, la contaminación publicitaria y ambiental, el suministro de los servicios básicos y el hacinamiento urbano se suman al desorden como parte de los “modernos”, indeseables y crecientes problemas contemporáneos del “desarrollo” desigual y no planificado.

Las consecuencias graves como las lesiones y muertes por accidentes, la violencia delictiva y social y la afectación a la gobernanza, están relacionadas a la actitud de respeto cívico entre los ciudadanos y a la gestión gubernamental que tiene una obligación ineludible de administrar, regular, controlar y gestionar las necesidades y conflictos de sus habitantes. Uno de nuestros problemas son las pérdidas fatales provocadas por los accidentes de tránsito. Hay hechos que indiscutiblemente son accidentales, imprevistos e inevitables por los normales descuidos humanos; sin embargo, otros se relacionan con la irresponsabilidad personal de los conductores o peatones y de los encargados de mantener las condiciones viales y su señalización.

Un mejor nivel de educación vial y más que eso, de conciencia cívica que promueva el respeto al derecho ajeno, a la dignidad e integridad de las personas; puede preservar la vida y reducir las consecuencias lamentables de los accidentes.

Hace poco un joven me preguntaba los requisitos para obtener una licencia de conducir. Al mencionarle la necesidad del Curso de educación vial y el examen teórico y práctico, me comentó que varios compañeros evadieron ese trámite y algunos simplemente lo “cumplieron” sin ajustarse a la exigencia que debían asumir ante una obligación tan importante para la vida, seguridad e integridad personal y colectiva.

Una cosa es tener un accidente imprevisto e inevitable -a todos nos puede pasar-, pero distinto es provocarlo por irresponsable y además evadir la obligación por lo hecho. Quienes conducen tomados de licor, con drogas o desvelados, quienes no revisan el vehículo al subirse, quienes no atienden las señales de tránsito porque se creen inmunes o son descuidados, quienes conducen hablando por celular, leyendo el periódico, distraídos con el pasajero de al lado, ¿saben que pueden causar lesiones o muerte a ellos y a otros por imprudencia?

Conducir un vehículo implica una enorme responsabilidad. Es urgente asumir una nueva conducta, una actitud social y personal distinta como conductores y peatones para evitar daños irreparables en las personas.

3/5/2012

www.franciscobautista.com