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El 17 de mayo de 1990 es una fecha histórica, transcendental para las personas de la diversidad sexual, por ser el día en que la Organización Mundial de la Salud, OMS, eliminó oficialmente a la homosexualidad de su lista de enfermedades mentales. Los prejuicios culturales y el odio irracional hacia la homosexualidad y el lesbianismo, por fin dejaron de influir en el pensamiento médico y sus prácticas, que durante siglos catalogó a gays y lesbianas como personas enfermas, y por lo tanto, merecedoras de una “cura”.

Durante gran parte del siglo XX, sin embargo, la creencia que la homosexualidad fuera un desorden psiquiátrico, condujo a la búsqueda de “tratamientos” para su “curación”, con trágicas consecuencias. Utilizaron terapias de “reorientación sexual” y de “aversión”, muchas veces influenciadas por valores religiosos condenatorios de la homosexualidad, así como técnicas sicológicas y psiquiátricas para intentar cambiar la orientación sexual, a veces con el uso de electro-choques.

También experimentaron con el tratamiento hormonal, el tratamiento de shock farmacológico y el tratamiento con estimulantes y depresivos sexuales. En algunos casos en hombres homosexuales hasta se practicaba la castración y la vasectomía; y en las lesbianas, la histerectomía y la mutilación genital femenina para anular el clítoris.

Hoy parece increíble que, sin ninguna evidencia científica que comprobara la homosexualidad como una enfermedad, en aquel tiempo se procediera a desarrollar y aplicar dichas “curas” en contra de su voluntad y muchas veces con el aval de leyes que criminalizaban la homosexualidad. Miles de homosexuales y lesbianas sufrieron intervenciones sicológicas, psiquiátricas, médicas y quirúrgicas que en realidad eran técnicas de tortura oficializadas, fundamentadas en la homofobia y la lesbofobia.

Casi un cuarto de siglo después, sin embargo, la sabiduría anti-homofóbica de la OMS aún no ha penetrado en todas las sociedades ni en todos los estados. En muchos países aún existen iniciativas y clínicas privadas, casi siempre motivadas por fundamentalismos religiosos, que siguen predicando que la homosexualidad se cura, practicando dudosas terapias que más bien son dañinas para el bienestar personal.

De acuerdo a la Asociación Internacional de Lesbianas, Gays, Bisexuales, Trans e Intersex, ILGA, el 40% de los Estados Miembros de Naciones Unidas (78 de 193) mantiene legislación que considera como delitos a los actos sexuales entre personas del mismo sexo. Sus códigos penales castigan la homosexualidad con la cárcel, la cadena perpetua o incluso, en el caso de seis países, con la pena de muerte.

En muchos países, sin embargo, y entre ellos Nicaragua, las autoridades estatales de salud han tomado medidas para garantizar la atención en salud a las personas de la diversidad sexual sin discriminación.

El 11 de agosto de 2009, el Minsa emitió la Resolución Ministerial N-249-2009, prohibiendo que el personal de salud en ejercicio de funciones adopte prácticas o actos discriminatorios hacia las personas de la diversidad sexual. Asimismo, manda a que los proveedores de servicios de salud, tanto públicos como privados, deben promover y apoyar acciones orientadas a la erradicación de cualquier tipo de discriminación a las personas por su orientación sexual.

No obstante, en el mismo año, un estudio realizado por la ONG Cepresi entre trabajadores/as del Minsa reveló altos niveles de actitudes homofóbicas y de creencias estereotipadas sobre la diversidad sexual. Otro estudio realizado por la Procuradora Especial de la Diversidad Sexual en el primer semestre de 2012 develó que como promedio, uno de cada cinco policías y trabajadores/as del Ministerio de la Familia, Adolescencia y Niñez, MIFAN, entrevistados/as (el 22% y el 17% respectivamente) creen que la homosexualidad es una enfermedad que se puede curar. El 34% del personal policiaco consultado expresó que la homosexualidad es un pecado y el 70% que Dios puede cambiar a una persona homosexual.

La persistencia de actitudes y valores homo-lesbo-transfóbicas en el personal de las entidades estatales constituye una de las principales barreras a la prestación de servicios a las personas de la diversidad sexual que estén libres de prejuicios y discriminación. A juicio de la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos, urge el desarrollo sistemático de procesos de sensibilización y capacitación al personal y funcionarios/as estatales para que brinden atención equitativa a las personas de la diversidad sexual.

A nivel internacional se promueve el 17 de mayo como el Día contra la Homofobia, la Lesbofobia y la Transfobia. Es un día para pasar de la “cura” a la ciudadanía y celebrar a las orientaciones sexuales y las identidades de género diversas como condiciones humanas totalmente naturales y normales, y como parte absoluta de la creación divina.

 

Managua 14 de mayo de 2012