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El 15 de mayo en el plenario de la Asamblea Nacional, los diputados del Movimiento Vamos con Eduardo, MVE, aglutinados en torno a una rama del Partido Liberal Independiente, PLI, legitimaron con su voto el fraude electoral de 2011, robo efectuado con la total complicidad de los mandos superiores de la Policía Nacional, quienes bajo dádivas y promesas económicas individuales actuaron abusando de su autoridad para favorecer al partido de gobierno y comportándose ni más ni menos como se comportada la Guardia Nacional de Somoza.

A todas luces ha quedado en evidencia que los mandos policiales, al igual que los del Ejército, no están midiendo con seriedad las consecuencias que en el futuro tendrá su actuación sobre sus respectivos cuerpos armados como instituciones nacionales.

Ortega, que se postuló como candidato violando la Constitución Política de la República y que maneja información acerca de las cifras del comportamiento del voto en cada municipio, sabía que no era posible ganar limpiamente, por ello implementó la estrategia de ganar a lo bruto, robando más allá de los “permisible”, y a partir de ahí ir cediendo conforme las reacciones de la Alianza PLI, de tal forma que al comprobar que la dirigencia de la Alianza PLI presentaba síntomas serios de división interna e incoherencia en cuanto a la forma de actuar frente a los resultados electorales, decidió expulsar a los fiscales del 33% de la Alianza PLI en las JRV donde siempre el FSLN ha perdido 6 a 4 y en otras hasta 7 a 3, y revirtió vulgarmente los resultados.

Perdió las lecciones, pero se las robó, y hoy algunos ingenuos en la oposición hasta le dicen “presidente inconstitucional”. Ortega no es presidente, es gobernante de un régimen de facto.

Todo lo anterior era altamente preocupante, pero lo peor es que al inicio algunos diputados del MVE vertieron declaraciones públicas dejando ver posiciones que reflejan claramente un Pacto escondido de su novel caudillo con el caudillo gobernante. Estos diputados -Mauricio Montealegre, P. J. Chamorro Barrios, M. E. Sequeira-, a menudo declaran ante los medios lo que su novel caudillo no puede hacer, quien (como con globos de ensayo) en función del efecto que las mismas tienen, confirma o varía el contenido esencial de dichas declaraciones.

Esta vez esa opinión se reflejó claramente en la Asamblea Nacional, cuando la totalidad de los diputados del MVC–PLI fueron arrastrados a apoyar la Ley de Reformas a la Ley Electoral, la cual tiene como eje rector la legitimación de la candidatura de Ortega y de paso legitiman (para ellos) el resultado de las elecciones.

En política la forma es fondo; es probable que algunos diputados no lo sepan…

Mayor ingenuidad política es pocas veces vista, pero todo es posible cuando en una organización política (así debe llamarse, aun cuando sea solo un club de amigos) no hay programas, ni principios, y todo gira en torno a los intereses y humores de una persona.

La actuación de dichos diputados pone en evidencia que ellos y su caudillo son unos “amateurs”, de forma tal, que a estas horas no puede estar más feliz Daniel Ortega.

Queda como reserva moral del pueblo nicaragüense el liderazgo de don Fabio Gadea Mantilla, los dos únicos diputados sandinistas (Sáenz y Tinoco) y algunos liberales con “visión de nación”.

Ortega otra vez parece empecinado en reiniciar el calvario del pueblo nicaragüense, amparado, a como lo hizo Somoza, en la estrategia del “zancudismo”, que tan buenos resultados le trajo a Somoza y le ha traído a Ortega con el PLC; y ahora ensaya con el MVE-PLI. Una estrategia que tan trágica han sido para el pueblo nicaragüense.

floresjuanra@gmail.com