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En Nicaragua son pocos los que entienden la celebración del Día Mundial de la Libertad de Prensa, rememorada por Naciones Unidas el 3 de mayo pasado. Y es que esa libertad es de pocos en detrimento de muchos, debido a que no hay irrestricta libertad de prensa, pues está restringida para muchos y es gozada por pocos.

El concepto de prensa está referido inicialmente a medios escritos, impresos, es decir a los diarios, a los periódicos, dominados desde entonces por un poder, el religioso, entre ellos la Iglesia Católica, solo disputada con el desarrollo de la corriente política del liberalismo doctrinario.

La definición más consensuada de libertad de prensa es entendida entre periodistas y académicos como “la existencia de garantías con las que los ciudadanos tengan el derecho de organizarse para la edición de medios de comunicación cuyos contenidos no estén controlados ni censurados por los poderes del Estado”.

Esto parece correcto, de no ser porque uno de los motores modernos de la economía y el desarrollo es la empresa privada, que alza las banderas de libre mercado y por eso acepta que no haya censuras, ni control del Estado.

No les interesa el control, quieren tener manos libres para hablar mal de los poderes del Estado; pero desde el ejercicio de su real y nada virtual poder nacional e internacional.

Suecia fue el primer país en adoptar una legislación de libertad de prensa con la “tryckfrihet” de diciembre 2 de 1766. En los EU este derecho está garantizado por la Primera Enmienda de la Constitución.

No todos los países tienen garantizada, ya sea por una Carta de Derechos o su Constitución, la libertad de prensa. Es el caso, por ejemplo, de Australia y Nicaragua, donde el asunto de derechos individuales ha producido aspectos controversiales entre propietarios de medios y gobernantes en diversas épocas.

La libertad de prensa es de los que tienen propiedad en los medios de comunicación, que de paso definen a quién difunden y a quién no. La dependencia del lector o ciudadano común de la propiedad de los medios, incluidos los estatales, los convierte en reos, porque esa libertad es ejercida por pocos.

* Periodista.