•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • elnuevodiario.com.ni

Estaba en la Sala de Cuidados Intensivos, en el Hospital Alejandro Dávila Bolaños, negándose a aceptar que era su último combate. Allí localizamos a César Cortés Téllez; lo imaginamos enfrentando las jeringas, las agujas intravenosas y otros menesteres para la reanimación de un paciente. Wilmor López me facilitó la comunicación directa con él y me respondió diciéndome que se sentía un poco mejor; le dije que se animara, que siguiera luchando, que íbamos a continuar las entrevistas.

Él me dijo con cierto optimismo: “vamos a seguirlas, cuando salga de aquí”. Pero tres días después, el sábado 12, mi vecino, su colega y amigo Freddy García, me llevó la triste noticia a la casa. Eran las 10 p.m. y César había fallecido a las 8.30.

Mientras me preparaba para ir a su vela recordé cuando me tocó entrevistarlo entre 2009 y 2010, en el Barrio San Antonio de su natal Santa Teresa. El principal objetivo de estas entrevistas era la obtención de detalles sobre la poco conocida guerrilla de los años 60: Fuerzas Armadas Revolucionarias de Nicaragua, FARN, movimiento del cual él fue uno de los principales protagonistas.

Reclinado en su silla abuelita, César fue reconstruyendo algunos de los sucesos que precedieron al mencionado acontecimiento. No podían faltar datos de su infancia, cuando en 1952, a la edad de 12 años, tomó la repentina iniciativa de dejar Santa Teresa y el seno de sus abuelos maternos e ir a Managua en busca de su madre.

Sin alardes de ninguna especie, refirió que su punto de partida en las luchas políticas fueron las manifestaciones de julio de 1959. Los estudiantes de la Facultad de Economía de la UNAN-Managua salieron a las calles, después de la masacre estudiantil de León. Fue capturado. “Las torturas a las que fui sometido me convencieron de que había que acabar con la dictadura a través de cualquier medio”.

Recordó César su novel participación como jefe de un grupo de chavalos tira-bombas en Managua; su participación en los efímeros movimientos guerrilleros de 1959 y 1960 (el de Heriberto Reyes, el de Chale Haslam y otros) y su retorno a Managua; su vida organizada en la década de los 60, en el Partido Socialista Nicaragüense, PSN.

Un itinerario político que lo llevó a incursionar en el periodismo, a través de los semanarios “Orientación Popular” y “Tribuna”, a recorrer el Campo Socialista y finalmente a su involucramiento clandestino en los proyectos militares de ese Partido: las mencionadas FARN y la Organización Militar del Pueblo, OMP, entre 1978 y 1979. Bregar, que lo sometió a nuevas persecuciones, carceleadas y torturas.

Por determinadas circunstancias, en las entrevistas no pudimos darle cobertura a hechos desconocidos y poco conocidos sobre su protagonismo, en la fundación del periodismo de catacumbas en 1978, la fusión del PSN con el FSLN en 1980 y su proyección durante los diez años de la Revolución, en la fundación de la revista “Segovia”, órgano oficial del Ejército Popular Sandinista, institución a la cual perteneció en ese lapso, alcanzando el rango de Teniente Coronel.

La partida de César no solo deja la sensación de que aquella gloriosa generación de los años 60 se va marchando de forma paulatina, en tanto se viene cumpliendo su ciclo vital. Nos resta insistir en la necesidad de rescatar esas partes de la historia, para que las mismas no se conviertan en sombras, sino en referencias vitales que den luces a las nuevas generaciones, para que estas tengan suficiente capacidad y valoren los costos que asumieron en aquellas circunstancias los hombres y mujeres de esa época, con la certeza de que su sacrificio no iba ser inútil.

Ese fue el legado, que nos dejaron César, otros compañeros que le tomaron la delantera y otros que aún están entre nosotros. Sirvan también estas líneas, para expresar mi más sentido pésame a su madre Lucinda Téllez, a sus hermanos Rhina y Bismark.

* Historiador. Programa Cultural del BCN