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En El Nuevo Diario (25/01/12) esclarecí la fundación del PLI y su Directiva Nacional. Hijo de Humberto Alvarado Vázquez, cofundador con otros prohombres, me asiste fuerte derecho a opinar sobre el dilema, encrucijada o laberinto actual del PLI.

Visualizo más preocupación por participar que abstenerse. A las pasadas elecciones las acusaron de viciadas; al asistir nuevamente, legitimarían y legalizarían al CSE y al gobierno; la mayor fuerza opositora perdería credibilidad.

¿Esgrimirían la siguiente justificación?: “Perdónennos, nos equivocamos, fueron legales”. INRI al PLI. ¿Temen la desaparición de su personería? Danilo Aguirre, destacado periodista y politólogo, ya dijo: “el PLI sobrevivió 35 años sin personería jurídica” (y más); verdad incuestionable. Vale más el prestigio del “Partido de la Dignidad Nacional”.

Mi padre fue honrado con cuatro prominentes miembros, como precandidatos (1946). Surgió el candidato el epónimo doctor Enoc Aguado, enfrentándose al primer Somoza, (casilla PC). Fraude histórico descomunal (1947).

Con Luis Somoza, los signos parecían propicios para una solución cívica a la crisis dictatorial. Sopesa mi padre cuidadosamente los factores prevalecientes. Inició dinámica y fervorosa campaña que sacudió las fibras dormidas del PLI; apuntó a la unificación, compactando con liberales descontentos; receta y busca unidad con partidos opositores, en aras de salvar la Patria.

En seis meses recorrió varios departamentos, hizo vibrar la enjundia liberal, discursos de corte ideológico de la más encendida pureza patriótica, insistiendo en Unidad Nacional. En El Sauce, Arges Sequeira Mangas se adelantó, lanzándolo para candidato en 1963. Alvarado responde: ante elecciones libres y honestas; de triunfar, instauraría un Gobierno Nacional, transición por dos años y preparar una Constituyente; consolidando al FON: (PLI, PSC, PCN, MR, PLD, PAR).

Expulsan de Costa Rica al general Carlos Pasos y al doctor Enrique Lacayo Farfán, cofundadores PLI; optan por el exilio a México. De ahí llaman a los doctores Alejo Icaza, Conrado Vado, Enrique Belli (PLI, PCN) y Alvarado. Conforman la Alianza para la Victoria; ratificándolo como único candidato. Propone su tesis y aceptan: Gobierno Nacional por dos años, Constituyente, y convocar a elecciones libres. (La Noticia 5/06/62).

Anastasio Somoza garantiza el triunfo de su hermano, prevaleciendo el proyecto de reformar la Constitución; el Ejército controlaría las elecciones, contaría votos, negando garantías. Mi padre elabora un sincero y honesto manifiesto; no vislumbra garantías constitucionales, fracasa la tesis altamente patriótica y desinteresada; ofrece disculpas al conglomerado: “renuncia asistir a pantomima” (La Prensa 5/11/62).

Elecciones programadas para el 5/2/67. Reconociendo la fortaleza moral del PLI, invitado a regañadientes por el PC, con el doctor Luis Pasos Argüello como candidatos a vicepresidente; a presidente el doctor Fernando Agüero Rocha.Los eventos sangrientos del 22 de enero de 1967 enlutan y empañan el panorama nacional. Por decencia, declina, aunque correligionarios del PLI tendrían garantizadas curules.

Una fatídica noche lo acorralan en su domicilio, increpándolo y reclamándole compromiso moral de líder; habiéndolo apoyado, no los defraudará; cede a la presión y asiste forzado al sainete, otra vez en casilla ajena.

En octubre de 1972, para su cumpleaños, La Prensa reseña fotografía simbólica e histórica, con otro inclaudicable: Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, aplaudiendo su entrada al Club Managua, en homenaje ofrecido por el PSC, PCN y PLI. Al mismo tiempo, Angelita Saballos, le dedica una excelente bisagra, relacionada a su actuar político y profesional.

Roberto Sánchez Ramírez, en 2006, rinde homenaje póstumo en otra brillante y completa bisagra, sobre su vida familiar y pública al hombre impoluto, que valoró más la integridad moral que una vil colaboración, según afirman los destacados periodistas, en el mismo diario.

Comportamiento ejemplar, cuyo protagonista, un médico-político, incólume y prístino, preocupado por curar enfermedades y el mal de la Patria. Con la frente en alto, vivió en la llanura, cual un Quijote moderno, purificando su idealismo. La nueva generación PLI tiene la obligación moral de honrar y respetar esos principios de dignidad y honestidad, profesados por tantos honorables del PLI.

Por decencia, creo sinceramente prioritario apoyar a los sufridos y leales encarcelados y familiares. Más elegante y honesto que incorporarse al despreciable zancudismo.

* Médico