• Managua, Nicaragua |
  • |
  • |
  • elnuevodiario.com.ni

Un día Tío Coyote fue a la tienda de aparatos electrodomésticos de la ciudad. Vio hermosas consolas que no le gustaron por gritonas. Miró pequeños Ipod que los chavalos se metían en las orejas y salían brincando como conejos. Se puso uno y brincó como gente y eso no le gustó a Tío Coyote. Ojeó unas grabadoras que tenían rayos y centellas en la careta, pero tenías que hundirles el fondillo para que cantaran reggaetones espeluznantes.

Vio planchas que apagadas le quemaban el culito y se quejó.

--¡Aquí no hay nada para mí! --dijo Tío Coyote.

--¡No se apure Tío Coyote, --le dijo Tío Conejo, sigamos buscando más chochadas que son bonitas!

--¡Estas mierdas nunca las había visto! --exclamó el Tío Coyote, asombrado.

--¡Usted que no sale de los arrabales! --respondió Tío Conejo.

Los animales entraron a una sala que atendía una dama vestida de amarillo repelente. La muchacha aparecía desnuda en las imágenes del televisor contiguo. Como vio la sorpresa de los amigos, la joven dijo:

--¡Este es un fotomontaje con photoshop!

--¿Y qué quiere decir con eso? --preguntó el conejo.

--¡Que es una ilusión, una mentira! --dijo Marilyn.

--¿Y para engañar a la gente hacen inventos? --preguntó el coyote.

--¡No, lo que quiero decir es que se hacen cosas diversas! --apuntó la joven.

--¿Y cómo lo hace? --preguntó el coyote.

--¡Esto es fácil hacerlo! --dijo la muchacha.

La joven manipuló un aparato, les tomó una foto a los animales, y luego los presentó desnudos en la pantalla. Los animales se sorprendieron al verse en pellejo, sin pelo que les tapara sus huesos y sus carnes blancas. Y si se miraban desnudos era para que conocieran las bondades de estos aparatos del siglo.

--¿Y esto qué es? --preguntó el coyote, cuando miró un aparato con pantallita.

--¡Es una laptop, una computadora! --dijo la muchacha.

La joven conectó el aparato y lo encendió. Mostró los programas de la computadora y los animales se quedaron maravillados. Se conectó con Internet y vio programas de animales que comían frutas en el paraíso. Después se enlazó con Skipe y habló con su madre que le cuidaba al niño en la casa.

--¡Qué maravilla! ¡Qué maravilla! --repetía el Tío Coyote.

Pagó los quinientos dólares que valía la laptop y se fue a su casa del río. Los dos animales comerían frutas y carnes diversas. Bastaba tocar una perilla del aparato y se mostraban las delicias del paraíso.

En la cueva amarraron la laptop con unos bejucos, pero el aparato no encendió. Lucharon toda la tarde y la computadora no quiso encender. Entonces, Tío Conejo prendió fuego al bejucal y la laptop se chamuscó. Del aparato apenas quedó un olor a cacho quemado con la boñiga de fuera en puras cenizas.

*Escritor