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Como sociedad no solamente seguimos estancados en tecnología, sino también en derechos humanos. La penalización del aborto terapéutico significó un retroceso en desarrollo humano para las mujeres. Por eso, si Dios nos dio la ciencia médica para salvar vidas, creo que la forma más sencilla de resolver este dilema médico es practicar un aborto terapéutico, cuando se trata de un embarazo riesgoso.

Sin embargo, reportes de ONG han señalado cómo la penalización del aborto terapéutico ha privado la vida de muchas mujeres. Pero ¿qué ocurre con los niños en orfandad? Basta asomarse en un semáforo o un mercado para comprobar que un niño en esta etapa no sabe cómo afrontar las vicisitudes de la vida, sin el acompañamiento de una madre, porque en este país es normal que el promedio de los hombres muchas veces no asumen su verdadero rol como padres, su figura es ausente en los hogares.

Los niños en orfandad necesitan especial atención, no solo material, sino también sicológica, porque no fácilmente reponen la falta de calor de una madre. En la mejor de la suerte el futuro que les espera a estos niños huérfanos es ser atendidos por diferentes asociaciones del Estado y ONG, sin embargo, crecen con un comportamiento anormal; por eso, algunos escapan de estos centros.

El calor de madre jamás será igual, por eso también los tutores, muchas veces representados por familiares de la víctima, no tratan bien a los niños y terminan huyendo de casa, por eso vemos tantos niños en el semáforo trabajando desde muy temprano.

El trabajo infantil en los semáforos inicia como un modo de vida pero al final la mayoría de estos menores terminan en el mundo de las drogas. Por eso me gustaría saber si cuando se aprobó la penalización del aborto terapéutico se pensó en este segmento poblacional. ¿Realmente el Estado pensó en el interés superior de la madre y el niño cuando la Asamblea Nacional aprobó la penalización?

El 8 de marzo, el Estado también se suma a la celebración del Día de la Mujer, pero eso es una mentira y una fachada, ya que si se valorara tanto a la mujer como se dice, se restituiría ese derecho humano que nos fue quitado con la penalización del aborto terapéutico. Los diputados olvidan que las mujeres antes de ser el pilar de la familia, somos el pilar de la sociedad, porque sostenemos la economía, los valores, la paz social, y son las mujeres quienes más éxitos tienen en la universidad, por eso también deben tener derecho a decidir por su salud como mujeres.

Debemos tener libertad de decidir sobre nuestras vidas, no el Estado. La Biblia dice que tenemos libre albedrío, entonces, ¿por qué no nos dejan decidir? Ya basta de querer decidir por nosotras, mejor piensen en todas las familias destruidas. Están muriendo muchas mujeres productos de la falta de una atención médica que salve la vida de las mujeres en embarazos riesgosos.

La despenalización del aborto terapéutico debe restituirse como derecho y desarrollo humano de las mujeres, el Estado debe volver por este derecho, pensando siempre en el interés superior de estas, porque con la restitución de este derecho automáticamente se beneficia también a la niñas y niños para que no anden en las calles ni sufran discriminación ni caigan en drogas. Despenalizar el aborto terapéutico es buscar la paz social.

* Estudiante de Comunicación y Relaciones Públicas, UCC.