•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • elnuevodiario.com.ni

Es innegable el papel de la comunicación en el fortalecimiento de la democracia, de ahí la importancia de la adopción de políticas claras de comunicación por parte de los gobiernos, entendidas como un conjunto de normas que marquen las pautas en las relaciones gobierno-sociedad, no solo para informar acciones y planes de trabajo, sino como un sistema integrador en el que el derecho a la comunicación sea ejercido con plenitud por ambos interlocutores y como base para la ejecución de planes y programas sostenidos de desarrollo.

Las políticas de comunicación contribuyen de manera definitiva no solo a la consolidación de la democracia sino a la ampliación constante de ella. La democracia no es un sistema muerto, sino un sistema vivo que se construye todo el tiempo y se va creando, obviamente nunca vamos a llegar al ideal griego de la democracia total, donde todos decidamos todo, pero sin duda cada vez nos acercamos más a esa utopía igualitaria y en eso la comunicación es esencial.

Las políticas de comunicación, según el comunicólogo y asesor político boliviano Ricardo Paz, deben interactuar con los objetivos: social, económico, natural, ambiental y cultural, que son políticas de un Estado.

Se trata de: “lograr la participación ciudadana, que los ciudadanos se involucren no solo para participar en términos de exigir y reclamar derechos sino también en términos de responsabilidad, de participar, de cumplir con sus deberes, de conocer la parte que les toca”.

El comunicólogo aseveró que los medios cada vez son menos medios, y cada vez son más protagonistas del hecho comunicativo y eso no necesariamente es bueno.

En este contexto, la problemática no resuelta en nuestros días es: ¿cómo regular la participación de los medios sin atentar contra la libertad de expresión o de movimiento? ¿Dónde están los derechos del ciudadano a exigir que el medio sea imparcial, objetivo, ecuánime? ¿Hasta dónde debe soportar a la prensa amarilla? Son los grandes debates acerca de hasta dónde podemos ir con la regulación de una política de comunicación que permita ejercer la plena libertad en materia de comunicación.

No existe estado que no se exprese a través de sus instituciones. Mientras no fortalezcamos nuestras instituciones y estas no cumplan el rol que deben cumplir, mientras no se cumpla la ley, mientras no superemos esta situación de anomalía social ya perenne que vive América Latina, debido a la ausencia de normas de respeto a la ley, mientras no se resuelva esto, no se podrá construir el Estado.

* Periodista.