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Mi madre doña Lidia Saavedra al rezar encendía veladoras a Pedro Joaquín Chamorro, Carlos Fonseca, y a nuestro hermano menor Camilo Ortega.

En 1977 los terceristas sandinistas desatamos la Ofensiva de Octubre que inicia el proceso insurreccional irreversible hasta el derrumbe del dictador Somoza. En este proceso redobla su compromiso anti-somocista el doctor Pedro Joaquín Chamorro con el repunte de UDEL y arrecia su permanente denuncia contra la corrupción, resaltando los intereses de Somoza en el sucio negocio de Plasmaféresis que trafica con la sangre humana de los pobres e indigentes de nuestra patria.

Por estas denuncias de Pedro Joaquín el diario Novedades de Somoza señala el 11 de diciembre de este año que “Pedro Joaquín Chamorro se ha erigido en hombre de horca y cuchillo, mediante la insolencia, el irrespeto, la falta de ética y moral y social, que lo están conduciendo a límites insospechables, de mucho peligro para él”. Y, unos meses antes, en abril, el general Somoza declara a Pedro Joaquín el enemigo mayor de la Guardia Nacional.

El día de mi cumpleaños es para mí ese 10 de enero de 1978 de luto, dolor y coraje, cuando matones del somocismo descargan cobardemente sobre la humanidad del doctor Chamorro Cardenal los proyectiles de sus escopetas, siendo uno de ellos Domingo Acevedo, quien dice que para su acto criminal cuenta con el apoyo del cubano-estadounidense Pedro Ramos, el presidente de Plasmaféresis.

La indignación nacional ante el crimen de Pedro Joaquín desata multitudes de miles de personas que en sus marchas lanzan piedras y cócteles molotov en contra de las instalaciones de Plasmaféresis y otras de Somoza que se reducen a cenizas. El 22 de enero se paraliza el país con el paro que los sandinistas y los empresarios impulsan, respondiendo Somoza: “Ni me voy, ni me van”, y decreta el Estado de Emergencia.

La iglesia se suma a las protestas con su escrito “No podemos callar”, y nosotros los jefes del tercerismo decidimos acelerar nuestros planes para no dejar caer la agitación que Pedro Joaquín desde su martirio provoca. Es así que nuestro hermano Camilo el 2 de febrero, con 26 combatientes, ataca el cuartel de La Pólvora, en Granada. Unos días después, el 10, miles de masayas asisten a la misa en memoria de Pedro Joaquín, y el 19 estalla la sublevación de indígenas monimbeños que empiezan a explotar las primeras bombas de contacto contra la Guardia somocista. El 21, en el aniversario del crimen de Augusto C. Sandino, la insurrección se incrementa, llega Camilo Ortega y se coloca al frente de esas luchas, y el 26 entrega su vida.

Con estas luchas titánicas el pueblo no permite que muera el inclaudicable opositor anti-somocista Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, pasando a constituir con Carlos Fonseca Amador el otro pilar anímico, ético y moral, para la dura lucha bajo el envolvente manto de Augusto C. Sandino.

Managua, 29 de mayo 2012.

* General (r). Ex comandante en Jefe de Ejército de Nicaragua