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Ha pasado a la historia otro escritor con toda la profundidad del término. Comprometido con su época. Estudioso. Viajero y constante colaborador en concursos, publicaciones, conferencias, siempre en pro de una humanidad más justa y no extremista. Un hombre alegre, serio, hiperactivo, lector incansable, promotor suyo y de otros, tallerista y buen oidor.

Estudioso, muchas veces en sus novelas sacaba a relucir algún personaje o pasaje histórico como intentando llenar esa laguna de interrogantes de determinada época.

Siendo el grupo Contracara / después Horizonte de Palabras / nos preocupábamos por las lecturas, estilos, biografías, los ensayos; así vimos en Masaya el vídeo de uno de sus ensayos, “El espejo enterrado”, estando en casa de un pintor: Misael Duarte, Ulises Huete y yo. Disertamos y vimos la amplitud de Fuentes al ilustrarnos y hacernos conscientes de nuestras raíces y las posibilidades del futuro.

Lo conocí en México, de noche, y fui solo al centro de la ciudad del “De Efe”. El palacio estaba lleno, sobre todo de mujeres lindas. Al terminar pasaban en fila cada uno con un libro distinto traído de casa para que se los firmara y a todos atendió por igual.

Aguardé hasta el fin. Me acerqué, le dije de mi padre pinolero y mi madre jalisciense, amigos suyos, pero los cinco minutos que le pedí me diera, se ampliaron a 50 minutos, y la hermosa rubia acompañante en minifalda, fue parada en seco hasta en tres ocasiones.

Un novato le atrapaba con sus opiniones, lecturas; quedando en enviarle un proyecto de novela. “Aura”, “La muerte de Artemio Cruz”, entre otros, cautivaban y cautivan. No lo volví a ver, pero me marcó: escribía como hablaba, y me habló del equipo: trabajar en equipo en disciplinas distintas. Interdisciplinarios, y promoverse al suave, sin exhibicionismo como lo hacia él, por ejemplo, con el pintor Cuevas. Hablamos del estudio constante, del debate y los talleres literarios.

Un hasta pronto a este escritor, uno de los integrantes del “Boom”. Un intelectual dando pasos firmes por darnos una identidad propia, hispana y mestiza, afro, continuador de gente pensante como Vasconcelos, los hermanos Henríquez Ureña, Ángel Rama, ya no digamos Octavio Paz y don Alfonso Reyes. Humanistas. Ambos un tabú para los extremistas.

Y lo importante es leerlos, ver que los fanatismos no sirven, no dan espacios al debate de altura, a aprender del otro, de ampliar conocimientos con el rival de altura, de la democracia auténtica no la unipersonal, la del unipartidismo, o la del politiquero religioso mesiánico; uff, eso hace tiempo se demostró que no funciona; ni reinventos ni nada. Siempre es el mismo Frankestein. Fuentes, lo demostró… Ahí está su extensa vida y obra.

 

* El autor es promotor cultural, periodista y escritor