•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • elnuevodiario.com.ni

Con inusitado entusiasmo me disponía a clasificar un puñado de mis modestos versos, que constituyen para mí el magro tesoro literario que con tantos afanes he logrado forjar, para participar con ellos en el concurso de poesía organizado por la relevante intelectual Vida Luz Meneses. Ella, con otros intelectuales y artistas que integran el Comité Nacional de Conmemoración del Primer Centenario del nacimiento del poeta Pablo Antonio Cuadra, decidieron no dejar pasar por alto este histórico aniversario sin dar el realce que merece la memoria de un humanista, formidable intelectual y patriota de su talla, quien engrandeció las letras nicaragüenses e hispanoamericanas.

En círculo de amigos con los que departía, hablamos entre otros temas de la celebración anunciada, abundando las referencias a los consabidos méritos de don Pablo Antonio Cuadra, y comenzaron a aflorar los nombres de los poetas que posiblemente participarían en dicho evento.

Todo transcurría para mí, tranquila y alegremente, hasta que uno de los amigos de vieja data manifestó que en ese concurso participaría el doctor Julio Centeno Gómez, respetado escritor que desde hacía muchos lustros se encontraba en un forzado retiro debido, en gran parte, al escaso tiempo libre que le dejaban sus responsabilidades de Fiscal General de la República, cargo al que se había entregado por entero y que desempeñaba con mucho patriotismo e integridad, y al que había llegado por la lumínica decisión del doctor Arnoldo Alemán Lacayo durante su periodo presidencial.

La participación del poeta del Río San Juan no hubiera tenido mayor relevancia, si no hubiera sido por el hecho de que, en ese mismo momento nos obsequió algunos versos de Julio Centeno, entre los que destacaba un poema elegíaco, de tal sublimidad, que bien podría competir, tanto con la conocidísima elegía de Jorge Manrique a la muerte de su padre, como con el Nocturno, escrito por José Asunción Silva a la muerte de su hermana Elvira.

Después de leerlo, abrumado por tanta sincera sublimidad poética, en silencio me retiré del grupo y ya en la penumbra de mi oficina, guardé con humildad los poemas que ya había seleccionado y decidí no participar en el evento que tanto me había entusiasmado.

La magnificencia del poema elegíaco de Julio Centeno Gómez me impactó tanto, que decidí hacerlo público para que mis amigos comprendieran lo atinado de mi decisión. El poema dice así: “SOMOZA HACIA EL PINÁCULO –CON MIS ALTAS MUESTRAS DE PESAR PARA SU VIUDA Y SUS HIJOS: Alma mía:/ como duelen las sombras;/ como pesa el vacío y es terrible la angustia./ Hay una lluvia eterna de lamentos,/ y el camino nos muestra sólo sus huellas tibias y sangrantes./ Tu le viste los ojos de paz iluminados,/ sus manos constructoras,/ su pecho con la estrella de la Patria encendido./ Fue sembrando los campos y/ edificando las ciudades;/ Los hombres cuando se levantaron/ tenían una sangre nueva y una sonrisa de esperanza./ Los hombres lo encontraron cuando era toda noche, y/ amaneció la senda iluminada sin zarzas ni aullidos…/ Todos los pechos tristes en la ausencia te llaman,/ desagarradas sus voces/ tremendos sus gemidos./ Tu corazón pronto se encendió como un monte,/ trepó, trepó y trepó y/ abarcó el horizonte;/ ahora desde todo los puntos se divisa/ Has logrado la estructura del astro/ la eternidad del astro,/ la Patria te recoge en sus pliegues/ Definitivamente hacia la sima marchas/ definitivamente tu ideal es un símbolo./ Oh Dios! / de donde brota esta sangre purísima tan tibia/ tan radiante?/ Oh! Luz Purísima que traes la aprobación divina y/ te encuentras con esta llama inmensa que brota de la tierra;/ y ahora en una sola pupila de fuego y todos los/ rostros se iluminan./ Sí, ahora te aclaman las muchedumbres/ y el pulmón de los esteros,/ y los enracimados vegetales,/ y el fuego de las montañas empinadas./ Tu eres la Gloria, atributo inmortal de ciertos hombres-ángeles/ Ahora se por qué baja ese espíritu y/ y por que sube ésta chisporroteante caridad desde estos restos/ de amor depositados…/ JULIO CENTENO GÓMEZ. 29 de septiembre de 1956”.

Escrito lo anterior, una mayor explicación es sobrancera.

* Abogado

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus