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Hoy miércoles 6 de junio los líderes de las naciones que conforman la Alianza del Pacífico firmarán en Chile el acuerdo marco de esta importante iniciativa de integración regional que dará vida al bloque comercial más grande de América Latina.

Esta asociación es formada por cuatro de las economías continentales más importantes: México, Perú, Chile y Colombia.

En conjunto, representan una población de 207 millones de latinoamericanos, un PIB de US$2,1 billones (un billón = un millón de millones) y un PIB per cápita común de casi US$13 mil. Unidas, estas economías responden por el 55% de las exportaciones de la región América Latina y el Caribe, superando en volumen al Mercosur.

El acuerdo tiene primordialmente objetivos comerciales y económicos. Busca promover los libres flujos de capitales, mercancías, personas y la agilización de la inversión mutua y/o extranjera.

La verdad, no obstante, es más compleja. La idea de la asociación –lanzada por el expresidente peruano Alan García en 2011- es una respuesta al avance impetuoso de Asia como futuro centro neurálgico de la economía global. En particular, al auge de China.

Asia también se integra para competir mejor. La República Popular China, RPC, ya tiene acuerdos de liberalización comercial con la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático de 10 miembros (Asean más 1), con Taiwán, y negociará un tratado comercial con Surcorea y Japón. La Asean tiene además el mecanismo Asean más tres, que involucra a Japón, Corea del Sur y la RPC.

Asia alberga a una buena parte de los países económicamente más ricos, así como otros actores muy pujantes. Ellos concentrarán en el futuro una buena parte del PIB y el comercio global y la alta tecnología.

Una exitosa Alianza del Pacífico debe hacer a esas naciones más atractivas como plataformas de inversiones para la exportación hacia Estados Unidos y Canadá. Todos los firmantes tienen un TLC con EE.UU. y dos de ellos (Chile, Perú) con China.

Chile y Perú están entre los grandes ganadores del crecimiento chino promedio de 9-10% anual en los últimos 20 años. Productores de cobre y potencias mineras de primer orden, el apetito chino por las materias primas que su desarrollo industrial requiere halló buen terreno allí. El mercado chino es el primer destino de las exportaciones chilenas lideradas por el cobre (23,8%), el segundo es Japón (10,2%) y el quinto es Corea del Sur (5,9%). En el caso peruano, China es también el destino número uno (15,2%) y Japón, el quinto. Las cifras muestran la relevancia de los mercados asiáticos.

Colombia tiene un profundo interés en inversiones chinas y un acceso a ese mercado. En una reciente visita del presidente Juan Manuel Santos a Pekín, según el diario El Tiempo, los cinco principales asuntos fueron la construcción de un oleoducto que permitirá la salida de crudo colombiano y venezolano por el Pacífico, a Asia; la futura firma de un TLC entre los dos países; la recuperación del río Magdalena con propósitos de dragado, navegabilidad y generación de energía hidroeléctrica; la exportación de carne bovina y la construcción de una red férrea.

México, por su lado, es uno de los países más afectados por el asalto chino a los mercados mundiales. Las dos economías son competitivas en varias áreas como los textiles y las manufacturas. No menos de medio millón de empleos se perdieron en las maquilas mexicanas desde la década de los 90 y la llegada de productos chinos ha puesto de rodillas a no pocas industrias locales.

Sin embargo, China importa ciertos tipos de productos electrónicos y conoce el potencial de mercado del segundo país más poblado de Latinoamérica (US$ 11,7 mil millones en importaciones desde China en 2007). Y, desde luego, aprecia su ventaja competitiva por excelencia: la cercanía geográfica con EE.UU., y el Nafta.

El anfitrión de la Cumbre de este seis de junio, el presidente chileno Sebastián Piñera, definió así los propósitos del bloque: “Queremos ir a una integración física, a una integración energética, al libre tránsito de las personas. Además, de unir fuerzas para proyectarnos en forma conjunta hacia el mundo del Asia-Pacífico”.

* Periodista y analista, graduado del International Master’s Program in Asia-Pacific Studies de la Universidad Nacional Chengchi, Taipei

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