•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • elnuevodiario.com.ni

Con Sarkozy son 11 los jefes de Estado en Europa que en los últimos dos años han perdido el poder; los ganadores todos tiene el mismo patrón: el cambio. Vencen en elecciones con el estandarte del cambio, para ser vencidos por la realidad regional en la que no es posible cambiar mucho.

Los nuevos gobernantes hacen lo mismo o peor que los precedentes, véase el caso de España con Rajoy, que desde que asumió el poder ha emprendido los más agresivos recortes sociales en la historia de España. ¿Están las necesidades del mercado desplazando el funcionamiento democrático? Mario Draghi, BCE, Dice: “El modelo social europeo está muerto y quién dé marcha atrás en los recortes presupuestarios provocará una sanción inmediata de los mercados”.

El dilema en Europa lo señalan las elecciones en los diferentes países, la gente vota afectada por sus intereses inmediatos, lo complicado es que las políticas económicas y sociales deben ser consistentes con los intereses supranacionales de la Unión Europea. La síntesis de esto son los vasos comunicantes que dibuja una plataforma común de problemas en los países afectados, que en una escala organizativa nueva dan ya sus primeras señas de existencia (los Indignados, occupy wall stret, etc).

Hollande en su inauguración dice: “Ustedes son más que un pueblo que quiere cambiar, son un movimiento que se levanta en toda Europa y tal vez en el mundo, para poner nuestros valores, nuestras aspiraciones y nuestras exigencias de cambio”.

Este liderazgo tiene en su contra la debilidad estructural de la economía francesa: 10% desempleo, 90% relación PIB/deuda, 56% de su presupuesto en gasto público. Ejemplo: de cada 1,000 habitantes Francia tiene casi 90 empleados públicos, en tanto Alemania casi 50. Si llega a cumplir la reversión de las medidas de seguridad social y flexibilización laboral que se dieron en tiempos de Sarkosy, seguramente la próxima crisis europea sea precisamente en Francia, siendo esta la segunda economía de Europa y la quinta a escala mundial, su efecto sería multiplicador.

William Burter del grupo City Bank, dice que si en junio Hollande sale triunfante en las elecciones legislativas, tendrá un trampolín emocional para nadar en las aguas keynesianas de un nuevo experimento de redistribución del ingreso, al que llamará presupuesto equilibrado, pero que el mercado interpretará como un incremento exantes del déficit fiscal y lo castigará con mayores cargas financieras. Al final, más de un cuarto de millón de franceses irán a aportar y apostar en otras economías, por lo anterior concluye: “Habrá muchas declaraciones y muy pocos cambios”.

En el mundo de carne, hueso, sudor y lágrimas, mayores restricciones a los servicios públicos (Seguridad Social, entre otros), desempleo, desarticulación de redes sociales, xenofobia, partidos políticos rumbo a la orfandad ideológica y sin brújula en su función de intermediación; contradicción entre intereses nacionales y regionales, llaman a una puerta que por el momento no contesta.

La respuesta, si la hay, no es estruendosa, ni victoriosa, se da en medio de sinfonías silentes, no es heroica y en muchos casos no tan popular; es una nueva larga marcha, esta vez del capitalismo, en busca de evitar lo que ya Stiglitz llama “Caída Libre”.

En lo social y político, nuevos enfoques y contenidos redefinirán en el largo plazo al Estado, sus gentes, sus relaciones financieras. Por ahora los discursos y compromisos no se corresponden con la realidad, con esa terca realidad que sigue negándose a ser rehén de cualquier teoría. Entretanto, como dicen los Indignados: “me sobra mes al final del salario”.

Managua, 1 de junio de 2012

* Vicerrector Universidad del Valle. Decano Relaciones Internacionales