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Como católico y muy respetuoso de los designios de Dios, le solicito de entrada a nuestro Padre Celestial paciencia y fortaleza espiritual para soportar a los pocos fariseos criollos que tenemos en el país, que ahora se rasgan las vestiduras con deliberado cálculo procurando llevar agua a sus molinos, censurando superficialmente los ultrajes contra la memoria del recordado y estimable doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, periodista, político, patriota a tiempo completo y padre de familia todo amor a los suyos.

Los citados fariseos, ayer o anteayer en la vida política de Chamorro le censuraban y celebraban en intimidad los injustos procesos y encarcelamientos del hoy Mártir de las Libertades Públicas. Y aquí cabe escribir de que de todo hay en la viña del Señor, y que igualmente muchos lobos con piel de ovejas caminan por los muchos caminos de nuestra querida Nicaragua.

En estos momentos se pretende borrar y desubicar el monumento del lugar de Managua donde fue asesinado con alevosía, ventaja y odio Chamorro Cardenal, para erigir unas columnas que tienen como finalidad que no sea visible el monumento citado.

No merece este mártir tal atropello, manejado con vilipendio. Y brevemente apunto que el doctor Chamorro Cardenal estuvo en Masaya y muy particularmente en el histórico valiente y rebelde Monimbó; encontró amigos que le expresaron siempre aprecio y simpatía personal, y varias veces en lo que se conoce como Rinconadas de Monimbó se le brindaron reconocimientos y sabrosas comidas originales y tradicionales.

Venía este gentil amigo con políticos de Managua adversarios de los Somoza, y aquí los esperábamos Hernaldo Zúniga Montenegro, Alberto Tiffer, Francisco Pavón, don Tranquilino Urbina y compañeros de la Central de Obreros de Masaya.

Debo destacar que en el juicio seguido contra Pedro Joaquín que le formuló Cornelio Hueck, estuvimos atentos en su defensa Roberto Argüello Hurtado, Zúniga Montenegro y este servidor, lo que se publicó ampliamente en aquellos días.

Pasen estas líneas como un recordatorio afectuoso, sincero, a la memoria del doctor Chamorro Cardenal, quien, con el doctor Ramiro Sacasa Guerrero le dieron mucho impacto como punta de lanza contra el gobierno de Somoza Debayle, en la conocida Unión Democrática de Liberación, UDEL.

Hay un libro escrito por un periodista mexicano que narra con muchos detalles lo que facilitó a Monimbó encabezar la insurrección contra el último marine, cuando Monimbó sintió en carne propia el asesinato del doctor Chamorro Cardenal.

Este periodista estuvo en Masaya por una temporada, hizo entrevistas y yo hice entrega en 1980 de copia de una carta enviada a Somoza Debayle en reclamo abierto cuando ordenó el bombardeo y brutal ataque de su Guardia a nuestro barrio querido, cuya gente en 1855 y 1856 le causó dos derrotas a los filibusteros de William Walker. El libro en cuestión que vengo señalando es rico en pormenores de la lucha de Monimbó contra la Guardia de Somoza, y, a decir verdad, el asesinato de Chamorro Cardenal fue el detonante para la insurrección armada que culminó con toda Nicaragua en guerra el 19 de Julio de 1979. El periodista mexicano es de apellido De Lacanal y su libro se titula “Los tambores de Monimbó”.

Familia Chamorro Barrios: mi solidaridad con ustedes, no olvidando que como amigo de su deudo respeto siempre su memoria.

* El autor es abogado. Miembro de la Academia de Juristas y Ciencias Políticas de Nicaragua