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La activación de la educación en los centros educativos del país, es factor clave para el logro de una educación de calidad. Cada vez más se concibe el centro educativo, en este contexto de modernidad, trascendiendo sus muros y fronteras tradicionales, para insertarse en la dinámica del desarrollo comunitario, municipal y departamental.

Ello, no obstante, implica cruzar los obstáculos que la tradición educativa, excesivamente pedagogicista e interiorista, le ha impuesto, al fundarse en la comodidad de una educación atrapada en sí misma, en sus estereotipos y mecanismos de defensa, hasta el punto de considerar al entorno comunitario, como un agente externo y hasta contrario a sus intereses. Por el contrario, cada vez más los centros educativos se han de insertar y situar en los contextos comunitarios que les rodean y al que sirven, para comprender adecuadamente los problemas que aquejan a este entorno, y asimilar las demandas de los contenidos curriculares específicos que más necesitan la comunidad, el municipio y el departamento.

Efectivamente, no basta con aplicar un Currículum Nacional Básico. Es preciso que el centro educativo, inspirado por las urgencias de su comunidad y municipio, logre captar los desafíos educativos que se le plantean, en tanto es capaz de dejarse cuestionar por el entorno. De este contacto sincero y profundo, ha de emanar un Currículum Local o de Centro, complementario del Currículum Básico Nacional, que incorpora planteamientos, ejes y contenidos de especial necesidad para su entorno comunitario y municipal. Es de esta forma que la educación, en su currículum, enriquece el haber cultural y moral de la nación, con las particularidades que aporta la diversidad pluricultural de sus comunidades y municipios.

En tanto el centro educativo sepa leer esta realidad, dejarse cuestionar por su entorno e incorporar la riqueza cultural y curricular específica que emana de esta realidad situada y concreta, será capaz de ofrecer una educación que aporte al país pero, sobre todo, que refuerce el sentido de identidad, pertinencia y pertenencia en los educandos.

La conciencia de los centros educativos que participan en experiencias de proyectos especiales, en muchos casos, está evolucionado hacia una visión educativa más flexible, lo que les está ayudando a comprender mucho más y mejor la educación, a la vez que les hace mucho más responsables de la situación de la comunidad y el municipio.

Son los procesos ampliamente participativos y diversos que rodean al centro educativo, los que iluminan y dan sentido a la educación que promueven, siendo la inteligencia colectiva de la comunidad, la que proporcionará cauces y salidas de calidad al centro educativo.

Es obvio que esta complejidad y diversidad requerirá fuertes dotes de paciencia, respeto a las diferencias y capacitación de los actores y líderes comunitarios. La escuela de padres, tan añorada por muchos centros como una urgencia, adquirirá su verdadero sentido, en tanto prepare a padres, ciudadanos y líderes como principales impulsores creativos de la educación. En tanto esta capacitación se acompañe de procesos prácticos, proyectos comunes, los resultados pronto se harán sentir. Sólo con esta combinación de actores y riqueza de aportes de la comunidad, será también posible que la escuela se convierta en el principal laboratorio del ejercicio de nueva ciudadanía comprometida con sus derechos y deberes. Tal laboratorio podrá proyectarse a la comunidad con nueva savia, convirtiendo a la cultura ciudadana y cultura de paz, en sus principales aliados.

No cabe duda que lo que diferencia a una comunidad de aprendizaje de otra tradicional es que mientras la segunda no aprende porque no se pregunta, no se interroga y, por ende, no se responde, la otra siempre se encuentra en estado de cuestionamiento crítico y autocrítico, aprendiendo constantemente. La fuerza de su identidad la encuentra en esta capacidad de interrogarse, pero sobre todo en que de la teoría que aprende, transita e ilumina su práctica, y que desde la reflexión sobre la práctica puede mejorar la práctica a la vez que a la misma teoría. La comunidad de aprendizaje es una clave esencial para construir calidad en aprendizajes pertinentes y convertir la educación y el aprendizaje en algo profundamente útil para superar la pobreza y aspirar al desarrollo.

* Ph. D. Ideuca. Investigador y educador