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Con pocas luces el movimiento español 15-M celebró su primer aniversario. El papel preponderante de los indignados puede llevar a una catástrofe o simbolizar el tránsito hacia una nueva organización de la sociedad. Tienen una gran responsabilidad en el futuro de una época de cambios que necesita plantear nuevas alternativas llegando al extremo de cuestionar la ley.

Necesitan solucionar problemas globales a través de una nueva conciencia global: una visión solidaria de cara a la supervivencia de la raza humana. Con una crisis de valores morales y espirituales en una sociedad occidental que ha desajustado el mundo en una crisis económica “imparable” de gran envergadura.

Distinta a la árabe, desatada por su negativa a sintonizarse con los tiempos, atada al inmovilismo histórico de sus valores fundamentalistas. Esa solidaridad con una misma dignidad, contemplada en la plaza Tahrir del Cairo o la Puerta del Sol en Madrid. Ausente en las mentes codiciosas de los magnates financieros.

¿Cómo lograrlo? Suprimiendo esa visión maniquea de la realidad que conduce a un patrón de conducta dañina e incluso autodestructiva. Sobrevivencia es futuro, el relevo de su existencia. Soluciones inéditas en el parto de una nueva civilización. Se ha progresado muy rápido en muchos campos pero sin gestionar esos avances, sean científicos o estratégicos.

Europa ha entrado a una etapa de desconcierto que antes inició con los espejismos victoriosos del siglo XX: la caída del muro de Berlín y el final de la Guerra Fría que vislumbrando la globalización de la democracia, libre circulación de personas, ideas, mercancías e imágenes, hoy se ha sumergido en una período de confusión sin claridad de su identidad, fronteras e instituciones.

Más que abordar el pasado se trata de reinventarlo todo. Solidaridad, legitimidad, identidad, valores y puntos de referencia. Garantías de supervivencia y vida en común.

Se trata de superar las recientes y contradictorias desviaciones entre comunismo y capitalismo. Religión y ateísmo. Solucionar las discrepancias y pluralidades de los distintos grupos humanos con educación y cultura.

La exégesis practica del amor al prójimo y su medio ambiente en un cristianismo social sin dos varas de medir y actuar. Extender su forma de vivir al resto del mundo sin racismo y transgresión ética. Reconducir el consumo derrochador, desarrollar los valores de fe espirituales e intelectuales y priorizar las energías renovables.

Deben situarse en el despertar del siglo XXI, siendo testigos del agotamiento de nuestra civilización en lo intelectual, financiero, climático, geopolítico y ético. En la trampa de un callejón sin salida de dos dilemas problemáticos, negociar la cultura financiera y las alteraciones climáticas. La solución de la incompetencia global de recursos en un grito de alarma: La rebelión de los indignados.

* Médico cirujano