•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • elnuevodiario.com.ni

Uno de los problemas que enfrenta la universidad nicaragüense pública y privada es la separación existente entre sus tres grandes funciones: Docencia, Investigación y Proyección Social, las cuales son desarrolladas como entes muy distanciados y cada una ha generado sus propios procesos, provocando la desintegración del trabajo formativo.

La investigación se ha entendido como un proceso que se encuentra dentro del currículo y, particularmente, representado en una o dos materias que en la mayoría de carreras les denominamos Metodología o Técnicas de Investigación y Seminario de Tesis, sin mayor pretensión que la de ser desarrollada a través de contenidos y procedimientos.

Por otro lado, el currículo ha sido entendido como plan de estudios o proceso de adquisición de conocimientos, en el cual se reúnen los diversos contenidos que le proporcionan las competencias necesarias al futuro profesional.

Al poner a discusión este tema pretendo generar un debate sobre la necesidad de entender la investigación como un proceso integrado al currículo, el cual debe desarrollarse en la medida en que la formación es una acción formativa investigada e investigativa, por la exigencia de indagar de forma permanente las tendencias, los enfoques, los procesos, el objeto de estudio, las prácticas; de tal manera que el futuro profesionista lleve las competencias que exige la sociedad y los avances del mundo actual.

En Nicaragua carecemos de indicadores que nos permitan medir y cuantificar lo que se invierte en investigación a nivel nacional, sin embargo se sabe que las universidades públicas invierten alrededor del 2% del presupuesto asignado del 6% constitucional que reciben del estado, lo que no es suficiente para enfrentar los retos y necesidades.

Las universidades privadas no tienen una partida presupuestaria asignada y la inversión se realiza dependiendo de cómo se mueven sus ingresos y la conciencia acerca de la temática en cuestión.

El profesor Erwin Silva, en su artículo “Universidad e investigación”, publicado recientemente en El Nuevo Diario, decía que “una de las preguntas que se debe hacer acerca de las funciones clásicas de la universidad contemporánea es qué investigar, no cuántas universidades investigan”, y agregaba que “la investigación científica en la universidad nicaragüense tiene el deber fundamental de enfrentar problemas tales como la pobreza extrema, la dependencia económica y tecnológica, el narcotráfico, el crimen organizado, la trata de personas, la corrupción... Esto parece una letanía pero es a lo que deben dedicarse los centros de educación superior”.

En este sentido va nuestro planteamiento: si la docencia se sigue ejerciendo en la universidad, divorciada de la investigación, y esta distanciada de la proyección social, se seguirá desarrollando una investigación escuálida y alejada de la solución a los problemas estructurales del país.

Agreguemos a esto la falta de motivación de docentes, estudiantes y dirigentes de las universidades, así como un fuerte recelo de la empresa privada, que cree que la universidad no le resuelve sus problemas y seguirá considerando que los estudiantes en procesos de pasantías son un obstáculo para la productividad de su empresa.

Por lo antes planteado, considero necesario y oportuno aprovechar los procesos de reformas en los diferentes programas que emprenden las distintas universidades del país, de tal forma que la currícula lleve implícito cómo desarrollar interrelacionadamente la docencia, la investigación y la proyección social. Que los futuros profesionistas cuenten con las competencias para que cuando egresen de sus carreras desarrollen sus trabajos monográficos o tesis apuntando a solucionar los problemas estructurales antes mencionados.

* Vicerrector de Investigación UCC