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No se diría, por la ligereza del título propio de la comedia italiana, que la obra de Pietro Germi, Divorzio all’Italiana (1961), es otra manera de ver el cine de Fellini. Aunque van por diversas líneas evolutivas de la de Fellini, ambos parten juntos del fecundo Neorrealismo de posguerra. Germi viene del drama neorrealista con su obra cumbre Il Cammino della Speranza (1950) con guión de Fellini.

El título Divorcio a la Italiana se justifica en las tinieblas del nacionalcatolicismo italiano, que Germi va a buscar en la profundidad de las costumbres sicilianas; y anticipa como denuncia la necesidad de la ley de divorcio, que no llegará hasta 1970 (por comparación, en Nicaragua existe ley de divorcio desde la Constitución liberal de Zelaya, la última década del siglo XIX). Después vendrá el referendum del intento abolicionista de 1974. Y el “delito de honor”, el atenuante de pena del asesinato por adulterio, que es el tema de la película, no será abolido hasta 1981.

Divorcio a la Italiana representa rasgos del carácter de personajes fellinianos, y con los mismos actores: Leopoldo Trieste, el intelectual de I Vitelloni (Los Inútiles, en España) y distraído esposo de Lo Sciecco Biancho (El Jeque Blanco), que hace de restaurador de arte. Aparece Marcello Mastroiani, representando el inseguro varón italiano, el mismo de tantas películas de Fellini. Mientras Germi adopta el costumbrismo a la manera que diseña Tulio Pinelli en su colaboración con el guión de Fellini; más el trazo onírico, la ironía y la sátira felliniana. Y las variaciones de Carlo Rustichelli con una frase armónica de Adriano Celentano, el cantante rock de la Dolce Vita, por momentos recuerdan esta banda sonora.

Además, Pietro Germi en Divorzio all’Italiana hace un documento contemporáneo de la gran respuesta popular entrando en las salas de cine ante el escándalo eclesiástico contra la Dolce Vita de Fellini. Pues, la película de Germi concluye con la proyección, tal cual, de escenas de este film; mientras reproduce el estado de alarma social que ha producido la censura eclesiástica. Fellini todavía demoraría un año más en dar respuesta al repudio clerical con su pequeña vendetta que fue el “corto” de Le Tentazioni del dottor Antonio (en Bocaccio’70, 1962).

Fellini devolvió el favor a Pietro Germi. Ugo Torrente, que personifica al cura de Divorcio a la Italiana, es el actor que hace de comisario inquisidor en “Le Tentazioni del dottor Antonio”; el que consuela al atormentado Antonio, obsesionado (“tentado”) por la valla publicitaria que invita “Bevete piú latte” (con doble sentido, “bebed más leche”) con el escote de Anita Ekberg (Sylvia, en Dolce Vita ).

Germi sufrió, como Fellini, el izquierdismo doctrinario que no superaba los barrotes de los Cuadernos de la Cárcel de Gramsci (publicados de 1948 a 1951). Gramsci, en la cárcel, no podía escribir de otra cosa que de la cultura italiana, a eso se redujo su marxismo. Sin crítica de la Economía Política, por la censura de sus carceleros. Y los gramscianos, en lugar de organizar la sociedad se entregaron a la filosofía de la cultura, dejando el movimiento obrero en manos de un sindicalismo que no superaba el conflicto entre las paredes de la fábrica.

Como la obra de Fellini, Il Ferroviere (1956) y L’Huomo di Paglia (1958), ambas películas de Pietro Germi, recibieron la mala crítica periodística del izquierdismo doctrinario italiano (literario, que no de práctica social). Mientras tanto, esa censura doctrinaria de la cultura, del concepto de “hegemonía” y de “sujeto histórico” chocaba con la popularidad de Germi en las salas de cine. El obrero de El Ferroviario, censurado por los críticos gramscianos de la “cultura”, recibía el aplauso en la “Semana del cine italiano” en la Unión Soviética. Y aunque no fueran tan liberales en el poder popular y la democracia popular, en Moscú y Leningrado, eran menos dogmáticos y fundamentalistas que los gramscianos. Fellini viajó a Moscú dos veces premiado: por 8 ½ en los sesenta y, más tarde, a recibir el Primer Premio del Festival de Moscú de 1987; esta vez el jurado estaba presidido por Robert de Niro, cuando Fellini fue galardonado por Intervista (ver el documental “Intervista a Fellini per Vicente Mollica”).