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La economía española atraviesa uno de los peores momentos de su historia, con una profunda recesión surgida en el marco de la crisis económica actual que se ha visto agravada por los recortes presupuestarios aprobados por el gobierno para alcanzar las metas de déficit fiscal comprometidas, y con uno de los mayores índices de desempleo de la eurozona: uno de cada 4 españoles está sin trabajo.

La promesa del gobierno de una eventual mejoría de la economía en general y del empleo en particular, considerando la amarga medicina que supone la disciplina fiscal para los asalariados, dista mucho de ser entendida y asimilada por la inmensa mayoría de la población española, que valora más el sacrificio de hoy que un hipotético bienestar el día de mañana.

Para las finanzas estatales las cosas no han pintado bien. El costo de la financiación para el Tesoro Español, medido por la prima de riesgo –el diferencial entre el bono español a 10 años y el alemán, al mismo plazo-, se ha venido incrementando notablemente alcanzado el 12 de junio 2012 un récord histórico de 543 puntos desde su entrada en la zona Euro, ante la duda sobre la efectividad del rescate de la comunidad europea a la banca española y sus implicaciones en la economía.

La percepción de un mayor riesgo país ha incrementado la rentabilidad deseada de los inversionistas, comportamiento que también se ha manifestado en el mercado secundario, lo cual genera un círculo vicioso al presionar al alza la tasa de interés de las nuevas emisiones de bonos y letras que el Tesoro Español coloca en el mercado primario.

Un factor importante que incide en la crisis de la prima de riesgo es que los inversionistas se han venido refugiando cada vez más en los valores emitidos por el Tesoro Alemán, cuyas tasas de interés registran disminuciones frecuentes debido a la creciente demanda, con lo cual se incrementa aún más la prima de riesgo española.

Otros factores incidentes en la percepción del riesgo país, son: incertidumbre sobre la sostenibilidad de las finanzas públicas; desconfianza y baja cotización de las acciones de los grandes bancos españoles (BBVA y Santander); incertidumbre sobre las pruebas de estrés a la banca española y sobre los resultados de la salida a bolsa de Bankia y Banca Cívica; diferentes realidades e intereses en la eurozona que propician la especulación y la baja capacidad de respuesta de las economías afectadas.

El ánimo de los inversionistas mejoró inicialmente a comienzos de junio 2012 con los acuerdos alcanzados por el G-7 sobre la creación de una unión fiscal y financiera, pero empeoró al hacerse público el rescate por 100,000 millones de euros a la banca española, debido a la incertidumbre sobre la condicionalidad exigida por la comunidad europea y al impacto que tendrá en la deuda española y el défict fiscal, pese a la negativa expresada por el gobierno español sobre estos dos aspectos.

Por otra parte, Moody´s rebajó la calidad de la deuda española en tres escalones situándola peligrosamente al borde del “bono basura”, lo que tendrá serias repercusiones en la prima de riesgo.

Para tener una idea del costo que representa para el pueblo español el incremento de la prima de riesgo, citamos la declaración de un alto ejecutivo de BBVA, quien señaló que ¨100 puntos básicos en la prima de riesgo suponen 160,000 puestos de trabajo que no se crean y cuestan 12,400 millones de euros al año¨.

 

* Economista