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Cuando desde hace décadas se avecinan los inviernos, esperamos las noticias en los medios de comunicación sobre el caos por las lluvias, el desborde de los cauces, las inundaciones en los barrios; el estado desastroso de las calles y el saldo de víctimas que causa el estado deplorable de la ciudad, del que es responsable la Alcaldía de Managua.

El pueblo de Managua se entera de estos desastres por la repetición anual de estos temas en los medios, que indican que el pueblo de la ciudad los padecerá siempre, pues los hechos revelan que nunca hay soluciones. Este año, afortunadamente las corrientes de los cauces no han arrastrado a nadie.

Estas negligencias son –parcialmente, consecuencia de los fraudes electorales municipales pues por ello se designan alcaldes o alcaldesas incompetentes. Esos fraudes redundan en falsa mayoría de concejales que –sometidos al Gobierno Central- no ven ni censura ni fiscalizan el rol de una alcaldía cuya misión es trabajar a favor del pueblo.

Se colige en la necesidad de una Súper Intendencia de Alcaldías integrada por técnicos que no sean nombrados por los gobiernos sino integrada por profesionales idóneos, imparciales, neutrales, para supervisar decisiones, controlar recursos e impedir negligencias como las que vemos anualmente.

Es una pena que la política se apodere de la administración de nuestras alcaldías. La política nubla la claridad de los sentidos; impide la visión; prioriza los intereses del partido de gobierno por encima de las necesidades del pueblo. Manipula las necesidades para conseguir votos y de pronto -por ello-, la acumulación de problemas macros lleva a la total impotencia para resolverlos.

Y así como es de urgente crear un Instituto de Cedulación, así es de necesario crear esta Intendencia de Municipios. Es lamentable que la ciudad esté regida por una obsoleta Ley de Municipios y una administración incompetente, cuya reforma y cambio es imposible mientras exista una Asamblea sometida a la política. Y porque es imposible que diputados y concejales orteguistas admitan la elección por circunscripción popular para candidatos a alcaldes, pues ello arriesgaría su control ante la posibilidad de ser derrotados.

En consecuencia, el progreso de la ciudad y el bienestar del pueblo de Managua, en estos tiempos presentes y próximos, no es posible.

En las últimas semanas, los medios han emprendido una campaña acerca de otro problema: la basura. ¿Por qué en otros países la basura generada está controlada y procesada? Sencillamente porque en muchos países se enseña a los ciudadanos desde niños que la basura es un mal que nos afecta a todos y hay cultura de aseo, orden e higiene. En Managua pasan las décadas y nunca, ningún gobierno, comienza a enseñar al pueblo a ser aseado, ordenado e higiénico, sino que empeora. Y si aumenta el problema, padece la salud.

Me entero anualmente de campañas de vacunación y abatización, pero no de evitar la generación de basura. Hace pocos días vi en TV que un ciudadano ha organizado una empresita familiar levantando basura de calles de su vecindad. Ello indica que los camiones de basura de la Alcaldía no tienen la capacidad para atender el problema. Una alcaldía del pasado contrató una empresa italiana que vino a Nicaragua a ofrecer sus servicios para limpiar la basura de la ciudad. Trabajó pocos meses y de pronto se fue y nunca volvió.

Hace años un rumor decía que se construiría una planta generadora de electricidad a base de basura, como hace el ingenio San Antonio en tiempos de zafra. El tema se esperó con optimismo pero fue sólo un rumor.

Si yo fuera Alcalde de Managua habría pedido asesoría al ingenio para conocer detalles y si fuera posible proponer la construcción de esa planta que generaría empleos y ayudaría a terminar el problema de la basura. No se hace por la incompetencia que impera en nuestras alcaldías y porque es pecado político denotar talento, iniciativa. Eso es potestad exclusiva de los jefes.

* Abogado y Notario