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Una conferencia que impartí hace una semana en una universidad capitalina sobre las Tecnologías de la Información y Comunicación, TIC, se convirtió contra todo pronóstico en un discurso sobre la inteligencia.

La presentación comenzó con una cita del extinto, Steve Jobs: “Me gusta vivir en la intersección de las humanidades y la tecnología”; cita sobre la cual pedí la opinión a varios estudiantes, que simplemente confirmaron la proposición del exlíder de Apple. Luego de eso, presenté en una diapositiva una proposición lapidaria y solicité a uno de los estudiantes a que la leyera: “Cuanto más inteligente sea nuestro ordenador, más tontos seremos nosotros”.

Es una proposición de Mario Vargas Llosa, una especie síntesis de un artículo denominado Más información, menos conocimiento, que luego fue incluido en su controversial libro, La civilización del espectáculo, eco a su vez de otra obra, La cultura del espectáculo, de Guy Debord.

Solicité inmediatamente a unos diez estudiantes su opinión sobre la proposición de Vargas Llosa. Todos dijeron casi al unísono que la proposición era verdadera. La sala a la que habían concurrido unos 80 universitarios empezó a vaciarse, pero me alegró que quedaran suficientes para continuar nuestro diálogo dinámico.

“No acostumbro, les expliqué, que mis conferencias sean un monólogo…”, luego de lo cual, presenté los siguientes enunciados sobre qué es ser inteligente, según Howard Gardner:

La inteligencia es la capacidad de resolver problemas, o crear productos valiosos en uno o más ambientes culturales. La inteligencia no termina en tu piel: abarca tus herramientas, tu memoria documental y tu red de conocidos.

Nuevamente, contra las expectativas de lo presentes, empecé a pedir opiniones, muchas de las cuales simplemente asentían los enunciados de Gardner, famoso por destacar las múltiples inteligencias de los seres humanos: la lingüística y la matemática, la musical y cenestésica, la espacial y la interpersonal, etc.

Un grupo más de estudiantes abandonaron la sala, aunque otros apenas entraban. Continué mi conferencia, esta vez con unas citas de Eduardo Puznet:

La inteligencia es la flexibilidad de criterio que permite cambiar de opinión. Es la capacidad para diseñar representaciones mentales que permiten predecir lo que va a ocurrir. La inteligencia se mide en términos de si somos o no innovadores.

Nuevamente, aún con el público estudiantil disminuido, continué a la carga:

--¿Qué opinan de lo que dice Puznet?

Y las opiniones coincidieron en una tautología: todas las proposiciones eran varaderas. Aproveché entonces para exponer las conclusiones sobre la inteligencia de Fernando Alberca:

El desarrollo del cociente intelectual es adquirido, puesto que está en función del ambiente de la voluntad del sujeto. No se aprende porque se es inteligente, sino que se es inteligente porque se aprende.

Las proposiciones de Alberca, tomadas de su libro, Todo niño puede ser un Einstein, entusiasmaron un poco a los concurrentes, y desde luego, a los estudiantes que consulté estuvieron de acuerdo con los enunciados. Volví a la carga e interrogué:

--¿Entonces, ahora están en desacuerdo con Mario Vargas Llosa?

Hubo una ruptura de proposiciones, entrecruzamiento de ideas, rectificaciones, desmentís de las afirmaciones iniciales, luego de lo cual presenté los resultados de una búsqueda del concepto de inteligencia de un diccionario de ideas afines.

La inteligencia está asociada a la sagacidad, la sabiduría, la lucidez, lo genial, vivaz, clarividencia, ingenio, la comprensión, la lógica, la razón, inspiración y, desde luego, con la intuición, de ahí que ahora existe toda una corriente sobre la inteligencia intuitiva.

La inteligencia es un concepto difícil de definir, pero la forma en que la intuimos, influirá increíblemente en nuestro desarrollo como personas y como profesionales.

La audiencia disminuyó un poco más, peros fue suficiente para concluir nuestro concepto sobre las TIC y lo que he dado en llamar OFIDIDÁCTICA: Subordinar el software a los intereses cognoscitivos de los usuarios. Aprendizaje creativo del software. Fusionar las “inteligencias” a través de la automatización y programación.

Durante la conferencia hice una presentación de mi portafolio educativo, respondí algunas escasas preguntas y restringí el tiempo de mi conferencia. Pensé entonces que, a veces, hace falta ser un profeta para llevar un buen mensaje o buenas nuevas sobre la cultura y las tecnologías.

* Escritor y desarrollador de aplicaciones educativas.

gorki.eduardo@gmail.com

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