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Rodney King, el hombre que en 1992 se convirtió en el símbolo de los mayores disturbios raciales de la historia de Los Ángeles, tras la brutal paliza que le propinó la policía de esa localidad, falleció la madrugada del pasado 17 de junio a los 47 años de edad.

Su prometida, Cynthia Kelly, encontró su cuerpo en la piscina de la casa que King poseía en Rialto (California), según confirmó su representante a la cadena de televisión ABC. Las autoridades han abierto una investigación para descubrir la causa de la muerte.

El 2 de marzo de 1991, King, quien conducía borracho, fue parado por cuatro agentes que lo sacaron de un vehículo, le dispararon con una pistola eléctrica y le propinaron una brutal paliza. La escena fue captada por un video aficionado y, a los pocos días, los espectadores de medio mundo contemplaban el desmedido ataque.

Desde entonces, King pasó de ser un ciudadano que vivía en el más completo anonimato a convertirse en un símbolo para los jóvenes afroamericanos de los guetos de Los Ángeles, que veían en sus heridas un ejemplo más del abuso que ellos mismos sufrían a diario a manos de los policías de raza blanca.

La absolución de los agentes un año después, desató una indignación que derivó en las revueltas raciales más violentas que se recuerdan en Estados Unidos en los últimos 30 años.

Durante los disturbios que comenzaron el 29 de abril de 1992, 53 personas perdieron la vida y alrededor de 2,000 resultaron heridas. Los altercados causaron daños cifrados en miles de millones de dólares.

Hace unos meses, King presentó su autobiografía, The riot within: my journey from rebellion to redemption. (Los disturbios por dentro: mi camino desde la rebelión a la redención), en la que relata cómo era su vida antes, durante y después de la violenta paliza.

Cuando sufrió la agresión policial, King se encontraba en libertad condicional tras cumplir uno de los dos años a los que fue sentenciado por golpear al propietario de un establecimiento al que había entrado a robar. A lo largo de estas dos últimas décadas, ha sido detenido en una docena de ocasiones, acusado, entre otros cargos, de conducir bajo los efectos del alcohol y las drogas y de violencia doméstica.

King, quien desde pequeño tuvo dificultades para leer, abandonó el instituto a los 18 años para vagabundear por las calles.

Tiene tres hijos de varias relaciones sentimentales, y en 2010 se prometió a su actual compañera, que fue uno de los jurados del proceso que ordenó a la ciudad de Los Ángeles a indemnizarlo por la paliza policial. En 1993, King inició el primero de una larga serie de programas de rehabilitación, uno de los cuales fue televisado hace cuatro años a través de un programa de telerrealidad.

King se convirtió en un símbolo de la lucha por los derechos civiles. Supo aprovechar la atención mediática que generó su agresión y firmó contratos millonarios con agencias publicitarias y estudios de Hollywood. Pero esa fama inesperada también lo expuso al escrutinio social sobre cada una de sus nuevas detenciones y recaídas en las adicciones.

* El País