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La iniciativa del espacio de opinión Estudio TN8, de fijar todos los miércoles un programa para analizar los sucesos más impactantes durante la semana, ¿constituye un avance de rendición de cuentas de parte de los representantes de la política informativa de Crónica TN8 y Radio Ya, o se trata de una estrategia para justificar la nota roja?

En la edición del 20 de junio, los panelistas Dennis Schwartz, director de Radio Ya, y Oscar Ortiz, jefe de prensa de Crónica TN8, centraron su intervención en brindar recomendaciones de cómo evitar tragedias en accidentes de tránsito. Los panelistas mostraron preocupación porque los conductores asuman un compromiso mayor en las carreteras, haciendo un importante ejercicio de educación vial. Los planteamientos de Schwartz y Ortiz, en todo momento eran reforzados por los otros dos panelistas: Calixto Valle Rugama y Nicolás Berríos, reporteros de la Nueva Radio Ya.

El tono respetuoso de los panelistas confirma que perfectamente los sucesos como accidentes de tránsito, incendio, violencia intrafamiliar, inseguridad ciudadana, pueden tener otro tratamiento informativo desde una perspectiva de salud pública, derechos humanos y seguridad ciudadana, abandonando la actual práctica de escarnio, victimización y lenguaje vulgar, que lejos de educar a las audiencias terminan embruteciéndolas, haciendo un circo de las desgracias.

¿Por qué este discurso mesurado, respetuoso y balanceado que muestran semanalmente los jefes de prensa de Radio Ya y Crónica TN8, está ausente en su política informativa? ¿Por qué existe esa disonancia entre el discurso ético que plantean los jefes de Información y el comportamiento violatorio de derechos humanos que muestran los reporteros de estos medios? ¿Realmente son los reporteros los que caen en ese tratamiento vulgar y sensacionalista, o son las líneas editoriales que reciben de los que están al frente de estos noticieros rojos? ¿Por qué un discurso en público y otro en el interior de las redacciones?

La iniciativa de realizar este tipo de programas en televisión aportaría más a debatir abiertamente el tema de la nota roja si sus panelistas hicieran un ejercicio de autorregulación, en el cual reconocieran los vicios periodísticos en que incurren al cruzar la frontera entre la noticia de interés público y la nota roja.

Este espacio aportaría más si sus panelistas dejaran a los expertos hablar sobre las secuelas psicosociales de estos hechos, y se concentraran en hablar de forma crítica cómo son sus prácticas periodísticas sobre estos hechos.

Hasta ahora el discurso que se vierte en este programa intenta hacer creer que el género de Sucesos y Nota Roja son iguales, cuando en realidad la distancia entre el primer ejercicio y el segundo son abismales. Sucesos son formas de registrar hechos cotidianos sin caer en la violación a la privacidad, mientras que la nota roja se alimenta de la sangre, viola el derecho de imagen, se burla de la tragedia de terceros, es clasista, fomenta estereotipos y al final, lejos de erradicar la violencia termina fomentándola.

La iniciativa de Estudio TN8 debe ser replanteada desde un ejercicio de ética periodística más que como un espacio para justificar y dorar la nota roja. Sus panelistas tienen la oportunidad de aprovechar esta tribuna para asumir un compromiso de autorregulación.

Sería oportuno dejar de monologar y abrir las líneas telefónicas para escuchar los puntos de vistas de la ciudadanía sobre el tratamiento informativo que brindan los noticieros de nota roja. Se debe aprovechar este espacio para hacer un verdadero debate inclusivo y pluralista.

¿Por qué no invitar a Mauricio Madrigal, jefe de Información de Acción 10, y debatir sobre la autorregulación de la nota roja? Mientras no dé ese giro informativo, será un espacio poco o nada provechoso. De momento la intencionalidad editorial de este programa busca cómo justificar el escarnio que hacen con la nota roja.

Ojalá que la política informativa de este espacio sea replanteada como una verdadera tribuna donde sus panelistas asuman compromisos de autorregulación, teniendo como principio el respeto a los derechos humanos.

Cuando esto ocurra estaremos frente a un espacio público y un discurso coherente de panelistas que realmente muestran preocupación por elevar los estándares informativos y erradicar la violencia.

* Director Escuela de Comunicación y Relaciones

Públicas, UCC

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