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No lo estudian, ni lo promueven en el Frente Sandinista. Sigue siendo un peligro para la clase dominante. Hasta Daniel Ortega, en un emblemático rótulo, lo borró de la historia. La Casa Cuna refleja el escaso uso oficial de la simbología obviando contenido.

A varios jóvenes activistas, luciendo camisetas del FSLN, les he preguntado por Carlos Fonseca, y no analizan en tanto desconocen su obra intelectual, tampoco conocen su biografía, sus respuestas no superan referencias vagas, sin embargo comprenden que una de sus cualidades fue ser honesto.

Quienes le conocieron atestiguan que fue incapaz de vivir sin modestia, nunca malgastó el dinero de la guerrilla y como él fueron algunos, aunque no creo hayan sido iguales quienes le organizan la revuelta interna en los años setenta.

Fue cuestionado el pensamiento, análisis y propuesta, de Carlos, sin embargo tratan de ocultar el fenómeno, falsear la veracidad, y limitar su figura a esculturas horrendas en varios parques de Matagalpa, mantener arcaico el museo “Casa Cuna de Carlos Fonseca”, y ponerle flores en el mausoleo del Parque Central de Managua.

Al menos en Matagalpa, su casa natal debiese prestar condiciones como museo, con audiovisuales, video conferencias, ponencias académicas, y visualmente diseñado, que ahí se inicie un programa académico para la cátedra, método socrático.

Lo que algunas personas dicen de Carlos es: “si estuviera vivo apoyaría al comandante”, “ya hubiera mandado a la cárcel a un poco de sinvergüenzas”, “este sandinismo no es el de Carlos”, expresiones insustanciales en comparación con la magnitud del pensamiento de Carlos.

Carlos destacó la importancia de la crítica, es decir el derecho de cada militante a pensar y proponer con rigor: “Debe tener un auténtico espíritu crítico, ya que tal espíritu de crítica constructiva le da consistencia mayor a la unidad y contribuye a su fortalecimiento y continuidad, entendiéndose que una crítica mal entendida que expone la unidad, pierde su sentido revolucionario y adquiere un carácter reaccionario”.

Cada vez que leo ese párrafo, con esas construcciones gramaticales e ideas superiores, me pregunto cuántas personas le comprendieron. Es seguro que no entendieron su recomendación: Y también enséñenles a leer.

Si los pobres no aprenden a leer desde pequeños jamás lograrán vencer las injusticias, no tendrán instrumentos, conocimientos, para enfrentar y ganarle al sistema que le oprime. Carlos no dijo enséñenle el abecedario y a firmar.

A los gobernantes no les interesa que Carlos continúe influyendo en la sociedad, si no le temieran estuviesen divulgando su obra con el sello de las empresas editoriales propiedad del FSLN.

Pretenden limitar la figura de Carlos. En Matagalpa, por ejemplo, al pie de la estatua, en el parque Francisco Morazán, se destaca una placa que en la noche es iluminada intensamente por alógenos y se leen los nombres de varios directivos del gobierno del FSLN supuestos patrocinadores de la escultura.

Algunos sandinistas han rechazado el uso politiquero de la imagen de Carlos de parte de los funcionarios públicos ahí nombrados, pues deducen que su interés es hacerle creer a las personas que ellos son sus continuadores, sin embargo algunos militantes saben que lo borraron de los rótulos partidarios.

Para los veteranos sandinistas el Comandante Jefe de la Revolución sigue siendo Carlos Fonseca, sus principios son referentes de las aspiraciones revolucionarias; y es probable que algunos de ellos les transmitan a sus descendientes las cualidades y calidades “del mejor hijo de Augusto C. Sandino”.

Carlos construyó el FSLN, pero su programa ha sido desplazado, lo que él dijo comparemos con la actualidad: La conciencia colectiva, la conciencia de que es la energía de un conjunto de hombres lo que integra la vanguardia, es imprescindible en el espíritu militante. Ese espíritu colectivista, que lo sustenta la modestia, debe convertirse en una pasión en el militante Revolucionario.

La conciencia colectiva es conducta filosófica, sin sentido de propiedad, modesta; muy difícil de alcanzar sin una formación intelectual para asumir ese modelo de vida aun con las represiones del sistema y la sociedad.

En el FSLN no se vislumbran los preceptos de Carlos. Domina la ansiedad: mansiones, escaparates, jets, salones, comilonas, ebriedades, en el organigrama siciliano donde la individualidad es la coincidencia.

*Autor del libro: Reflexiones críticas desde el sandinismo