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En El Nuevo Diario del pasado viernes 22 de junio, en artículo bajo el título “¿Conservar agua dulce para miles?”, mi buena amiga, Ruth Selma Herrera, nos da a conocer sus preocupaciones por la conservación de nuestras fuentes de agua potable, especialmente las del lago Cocibolca.

Ella piensa que si se construye un Canal Interoceánico que haga uso de sus aguas, estas se verán contagiadas por millones de toneladas de agua contaminante, lastre de buques ocasionados por el tránsito de mercancías entre ambos océanos.

Es bueno que los nicaragüenses nos preocupemos por nuestro medio ambiente, en especial cuando se trate de la conservación de nuestras fuentes de agua dulce, pero esa preocupación se desvanece cuando reflexionamos sobre la experiencia canalera de nuestro vecino del Sur, Panamá.

El Canal de Panamá se terminó de construir en 1913, y entró a operar el 15 de agosto de 1914; ha estado operando 98 años, cruzando sus aguas diariamente más de 40 buques, habiendo ya superado la cifra de un millón que han cruzado de un océano a otro; sin embargo, las aguas del río Chagres y del lago Gatún están intactas, es más, las ciudades de Panamá y Colón se abastecen de agua potable del lago Gatún.

El transito de vapores no contamina las aguas. De ser así, esos cuerpos de agua estarían totalmente contaminados, y no lo están porque existen estrictas medidas de seguridad. Ningún buque puede descargar aguas servidas en su tránsito por el canal. Tampoco se les permite descargarlas 10 kilómetros antes y 10 kilómetros después de cruzar el canal; por eso las aguas del Gatún y del Chagres se conservan limpias después de un siglo.

El espejo de agua del Cocibolca es inmensamente más grande que el espejo de ese lago y de ese río. El Cocibolca es un lago vivo, activo y con sus aguas fluyendo permanentemente de noreste a suroeste hasta desaguar en el río San Juan; y si el Chagres y Gatún no se han contaminado, mucho menos que se pueda contaminar el Cocibolca, si se toman medidas similares a las que se han tomado en Panamá.

La construcción de un gran canal por Nicaragua nos va a dar la mejor oportunidad de limpiar totalmente las aguas de nuestro lago, que actualmente están recibiendo contaminación de todas las ciudades, pueblos y municipios que circundan las riberas del Cocibolca, por la sencilla razón de que todas sus alcaldías, incluyendo las de San Carlos, San Miguelito, San Jorge y Granada, no cuentan con los medios suficientes para tratar sus aguas servidas.

Solo con el canal los ingresos de todas esas alcaldías serán lo suficientemente amplios para que las aguas servidas sean tratadas. El canal nos va a permitir que no le caiga ni una sola gota de agua contaminada al Cocibolca; así podremos ver en un futuro no muy lejano cómo el agua potable proveniente del Cocibolca se convertirá en el principal rubro de exportación de Nicaragua.

En nuestra historia no ha habido ningún megaproyecto, el único de que se tenga noticia es este, así que nadie puede acusar a Manuel Coronel de fracaso en otros megaproyectos.

Conozco a Manuel desde hace muchísimo tiempo. Ha sido un entusiasta canalero, estudioso de este tema, y no veo ningún problema en su nombramiento como Coordinador o Presidente de la futura autoridad del Gran Canal. Todos debemos apoyarlo y desearle éxitos.

No es hora de titubear, hay que apoyar y aplaudir la decisión del comandante Ortega, de impulsar este proyecto que ha sido un sueño de los nicaragüenses por siglos, y hacerlo realidad.

El canal nos va a dar la oportunidad de recuperar nuestros bosques, nuestra fauna que cada día, con el avance de la frontera agrícola, amenaza con la desaparición de muchas especies. Nos va a dar oportunidad de producir más agua, de limpiar nuestras fuentes de agua potable, de desarrollar nuestra infraestructura en forma nunca antes imaginada; nos dará la oportunidad de un mejor ordenamiento territorial, de terminar con el desempleo, de evitar la fuga de nuestra juventud hacia otros países, de terminar para siempre con la pobreza.

El Gran Canal nos va a permitir, por primera vez, ser un país auténticamente independiente, libre y soberano desde el punto de vista económico y financiero, y dejar de depender de ayudas condicionadas y de migajas de potencias extranjeras.

* Presidente Fundación Gran Canal de Nicaragua