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Estudioso de las Ciencias Políticas, estimo tener el suficiente aval para analizar, entender y dar seguimiento al nacimiento, vida y desarrollo de las agrupaciones políticas, igual que partidos de variadas ideologías con sus respectivos estutos, emblemas y lo propio de la afiliación de las personas que conforman los organismos políticos señalados.

Expresaba un catedrático griego en una conferencia que la vida política de los pueblos tiene como polos muy sustantivos y muy fijos el Alfa y la Omega, y que se precisa para la certeza y total certidumbre de un partido político tener muy en cuenta los modelos de Grecia a saber: la democracia, la inteligencia, la historia y la garantía de un soporte legal a la ciudadanía.

Expreso en este espacio un aspecto importante como recuerdo grato de mis andanzas políticas que tienen como respaldo copiosa documentación clasificada en mi archivo en que se destaca mi labor como cofundador de lo que fue en su momento el Movimiento Liberal Constitucionalista, MLC, que fundamos liberales de ideología confirmada y centrada con la meta de una Nicaragua libre, soberana, democrática y de culto permanente a la legalidad.

Tal movimiento político tuvo como abanderado y cabeza visible al recordado doctor Ramiro Sacasa Guerrero, liberal de ancestros y enemigo jurado de la reelección y el caudillismo como la torpeza de sujetos que se consideran indispensables en la nomenclatura y dirección de los partidos.

Sacasa Guerrero en 1969 se aparta del Partido Liberal que tiene como jefe al General Somoza Debayle, cuando este abiertamente dio señales de aspirar a la reelección presidencial. Este movimiento aglutinó a miles de nicaragüenses, en su mayoría liberales reconocidos de mucha dignidad y otros destacados políticos que brindaron total respaldo a este movimiento; y mencionemos por mucho merecimiento la brillante labor de Pedro J. Quintanilla, Rogerio Montenegro Fajardo, Francisco J. Laínez, Luis Urbina Noguera, Roberto Calderón, como también mis queridos colegas en retiro profesional, Orlando Trejos Somarriba y Amantina Martínez de Quintanilla. Incluso, líderes sindicales en público manifiesto dejaron escrito su simpatía a nosotros los liberales afiliados al citado Movimiento Liberal, sobresaliendo entre ellos el prestigiado y querido amigo don Domingo Sánchez Salgado.

Existe un documento en el que dimos divulgación que esta agrupación liberal con mucha fortaleza tomaba como bandera los postulados y principios de una patria libre que tuvieron en 1926 los liberales que peleaban con mucha hombría por esa conquista, en contra de un partido entreguista y sumiso a los intereses de los Estados Unidos; de esto hay mucha historia y tienen figuras destacadas: el General Moncada, el General Sandino, el doctor Humberto Alvarado Vásquez, Crisanto Sacasa, Beltrán Sandoval, Arturo Baca, todos comprometidos por una Nicaragua libre, soberana y republicana.

Al final, Moncada hizo un papel absurdo y demostró igual que sus adversarios, afinidad y simpatía por el imperialismo norteamericano. Sandino pasó todas las pruebas con muy buenas notas y es su sepultura el corazón de toda Nicaragua.

En asamblea con delegados de todos los departamentos de Nicaragua, en la casa de la familia Sacasa-Gurdián se convino por unanimidad que nuestro MLC se integrase a UDEL (Unión Democrática de Liberación). Y vimos, como nunca se había visto, militantes de muchos partidos políticos en esa Unión; todos contra el desgobierno del General Somoza Debayle; y quede para la historia patria que en este desafío nos encontramos con los doctores Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, Emilio Álvarez Montalván, Danilo Aguirre Solís, Ricardo Paiz Castillo y talentosos docentes que demostraron intereses de amor patrio, entre ellos los recordados Santiago Dabul Picado, Carlos Adán Sánchez Bermúdez y Rolando Rizo Rivera.

Con el triunfo de la Revolución Popular de 1979 algunos del MLC como el suscrito, fuimos llamados a brindar colaboración al gobierno sandinista, tanto en el ramo judicial y en otras instituciones. El MLC dio pase al Partido Liberal Constitucionalista, PLC, con el respaldo total del doctor Arnoldo Alemán Lacayo, José Antonio Alvarado y Lorenzo Guerrero Mora, logrando en pocos meses visible afiliación de partidarios que hizo posible alcanzar la Presidencia de la República.

Pero la soberbia, el culto a las prebendas y el contubernio para llegar a pactos indecorosos han tenido como triste final lo que hemos visto en lo sucedido con la convención del pasado 29 de abril de este año, en donde se impuso el caudillismo, la mentira y la manipulación que no tiene cabida en el liberalismo.

Lo dejo escrito y ya lo dije en altas y claras voces, que el PLC ha llegado a su ocaso y que el verdadero liberal debe estar día y noche abierto para Nicaragua, la democracia y de espaldas a la burla de las leyes y procurar en cada ciudadano rendirle pleitesía al Estado de Derecho. ¡Así será!

* Miembro de la Academia de Juristas y Ciencias Políticas de Nicaragua