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Cuando nos comunicamos, hacemos uso frecuente de combinaciones de varios vocablos que se escriben separadamente, pero que tienen una forma fija y mantienen unidad de significado. “Al pelo”, por ejemplo, tiene un significado particular (‘con exactitud’) que solamente lo adquiere toda la expresión, y tiene como sinónimos “al hilo” y “al dedillo”. Si se alteran sus elementos, se altera el significado. Son locuciones.

Rasgo peculiar del español de Nicaragua y de América en general, particularmente de Colombia, Venezuela y algunos países centroamericanos, es el uso de muchas locuciones adverbiales. Frecuentísimas en nuestro país, son comunes también en Colombia, Venezuela, Chile y gran parte de Centroamérica ejemplos del tipo “a cada nada” (‘a cada rato’) y “a la fija” (‘a lo seguro’).

La locución adverbial “a lo mejor” (‘tal vez, quizá’), de uso en España, se dice esporádicamente en Nicaragua “a la mejor”, compartido también por México, Venezuela y Cuba.

“De ipegüe” (registrado en el DRAE de 2001 como uso exclusivo de Nicaragua con el significado ‘añadidura’), equivale a “de yapa” (América meridional) y “de pilón” (México): “Le compré la vaca a mi compadre y me dio de ipegüe el ternero”.

En Nicaragua es bastante general el uso de la construcción “lo más + un adjetivo o un adverbio “equivalente a “muy + ese adjetivo o ese adverbio”, con matiz superlativo: “Tu mujer es lo más bueno que hay”; “Estoy lo más bien”.

Representativo del habla nicaragüense y de América en general, es el uso de “no más” con valor de: a) ‘solamente’: “Esta no es yuca, es yucota y le cuesta dos pesitos no más”; b) detrás de adjetivos o adverbios, equivale a un sufijo reforzador: “Dejate estar y poné los tereques ahí nomasito” (‘ahí mismo, ahí cerca’).

Es abundantísimo en Nicaragua el empleo de la locución “la vez pasada” con el significado de ‘hace unos días’, ‘hace algún tiempo’, ‘una vez’: “No sirve este cepol: le pagué para que vigile y la vez pasada lo encontraron dormido en el taurete”. Su uso se considera general en muchos países de América, especialmente en la región rioplatense.

La locución “desde ya” (‘desde este momento, desde ahora, a partir de este momento’) es general en Nicaragua y compartido con Argentina, Chile y Uruguay: “Desde ya me comprometo a venir temprano al trabajo”. Se trata, como afirma Zamora Vicente, de un portuguesismo brasileño.

En nuestro país, y en general en América, es usual “¿qué tanto?” por ‘¿cuánto?’: “Leopoldina, ¿qué tanto falta para llegar a Chiquilistagua?” “¿Qué tanto dinero de aguinaldo te dieron, Fulgencio, tus patrones?”. Zamora Vicente dice que su uso está registrado en el español clásico.

Nicaragua comparte con México y probablemente algún otro país el uso de la locución “arriba de” con el significado de ‘encima de’: “Puso los platos arriba de la mesa”; “Sentó al niño arriba del escritorio”.

Es peculiar en nuestro país el uso de “un tantito” con valor de ‘un momento’: “Esperame un tantito, Aparicio, que voy a solariar”. Y “por un tantito” equivalente a ‘casi’: “Por un tantito le da en la nambira con semejante garrote”.

Son también abundantes las locuciones adverbiales: “de repente” (‘algunas veces, a lo mejor, de manera impensada’), “al tiro” (‘de una vez, enteramente’), “de viaje” (‘de una vez, totalmente’) y otras: “Estaba tranquilo, pero de repente se me vino encima con una puya”; “Cuando me encontré con la Obdulia, al tiro la reconocí”; “La puerta estaba abierta de viaje”.

Como en Honduras, la frase “escapar de” se emplea con el significado de ‘casi’: Por bolo escapó de caer en el barranco. La idea de “posible, quizá, talvez”, se expresa con la construcción “capaz que”: “Mi comadre es capaz que venga a cobrarme los chambulines”.

En Nicaragua, son abundantes las locuciones o construcciones fraseológicas con el verbo agarrar, como: “agarrarse a las tapas” (‘atacarse verbalmente mediante ofensas’) y “agarrarlo de lo más ralo” (‘atacar con ímpetu’). Pero si se trata de asumir con determinación y valentía la responsabilidad para enfrentar un problema o desafío, el hablante nicaragüense tiene una expresión pintoresca y matizada de color local, “agarrarse los cojones”, que es lo mismo que “echarse los huevos a tuto”.

* Lingüista y escritor.

rmatuslazo@cablenet.com.ni