Jorge Eduardo Arellano
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El periodismo político partidario, en su mayoría, juega al arbitrio de la política nicaragüense. Los mismos procederes y técnicas, “haciendo trizas” la ética, envalentonados como “huevones”, confrontados “como machos”, fanatizados y fanatizando por “la arenga” confrontadora.

Mermando el erario, adulando a los señores, bastantes periodistas o personas que conducen programas o medios de comunicación social gozan en servidumbre o cortesanía. Desprestigian al periodismo y contribuyen a cimentar valores que impiden la lucha contra la miseria humana y económica en Nicaragua.

Demandamos ética profesional del periodista: desde la presentación de noticias sangrientas, pasando por discursos difamatorios, confrontadores e insultantes, y el atropello a la privacidad de menores de edad abusados.

Sin embargo, continuamos divagando entre la actuación y los intereses partidarios y económicos de otros. Oscilamos con la agenda, política partidaria, sin detenernos a construir la nuestra como gremio agente de cambio.

El periodismo profesional debiese superar las costumbres de la clase política nicaragüense: presentar a la sociedad una propuesta diferente en las relaciones con el poder, sustentar los mensajes con argumentos y pruebas, mejorar sus técnicas, y sobre todo facilitar la comunicación de la sociedad sobre temas trascendentes.

Periodismo publicita agenda ajena
La agenda no la construimos los periodistas. Los mismos políticos, en todos los medios, todos los días, a toda hora, repitiendo lo mismo, nos orientan titulares. No salimos del bochinche: la vileza de los pobres y la razón de los pudientes.

El lenguaje partidario y político del país no debiese ser compartido por quienes dominan la información; y quienes siendo profesionales comparten política partidaria, debiesen priorizar la ética antes que su estadio grupal partidario económico.

El uso de los géneros periodísticos permitiría superar la calidad y enaltecer la ética. Bien se puede hacer periodismo político sin sesgo, sin ofensas, con argumentos. Siempre hay una intención, porque el periodista es un animal político, y la mejor sería presentar a la sociedad la diversidad de conceptos.

Calidad y ética debiesen ser, por ejemplo, la preocupación fundamental del Colegio de Periodistas de Nicaragua. Considerando la sociedad mercantil que vivimos, y en la cual los periodistas están involucrados como empleados o empresarios, el CPN debe, también, valuar la relación mercancía-información-publicidad-comunicación.

Las relaciones comerciales de los periodistas difieren un poco entre diversos sectores. El periodismo tiene responsabilidad social, no se limita a la nota informativa; investiga, respeta y emite la relatoría de los hechos. Opina, con argumentos y pruebas, sin adjetivos, ni calificaciones. Entrevista con seriedad, domina el tema y es amable interlocutor.

El periodismo no ha logrado pautar en la relación comercial, sino con procedimientos dudosos sobre las garantías de libertad de prensa y expresión, con desventaja empresarial. La calidad aún no la ofertamos con tarifas propias, depende del mercado partidario y político.

Falta mejor relación comercial
La mayoría de periodistas cobra barato, no protesta por el salario deplorable, ejerce su función en un ambiente de soborno y ofensa, se mueve en un espacio donde contrata el mejor postor o quien gana la licitación por medio de influencias que devienen en ingresos propinas.

Cuando el periodismo nicaragüense logre potenciar su influencia no tendrá necesidad de recurrir a predominios políticos partidarios, que terminan sosteniendo al gremio en una dependencia del comercio y partidos.

La independencia partidaria y económica debe ser analizada por el CPN. Ese juego de la ética, el comercio y la política, tal a como se ha venido conveniando, no es favorable al gremio. Nos somete y pone en peligro la libertad de prensa y expresión que aspiramos y aún no hemos disfrutado.

El gremio sin programa ni plan de trabajo, arriesga los ingresos, el bienestar, la superación. No logrará seguridad económica y física. La sociedad mercantil es inversión, oferta, demanda ganancia. El CPN puede ser un potencial con fortaleza institucional, promoviendo superación profesional y relaciones comerciales en mejores condiciones.

El periodismo nicaragüense recibe mala paga o menos ingresos que un burócrata necesario. El periodismo pareciera que rogara un favor, en vez de presentar una oferta de divulgación o publicidad. Pareciera muñeco de ventrílocuo y no un gremio que promueve, tiene en sus manos argumentos y técnicas.

Periodismo y comercio
El periodismo, a veces, avergüenza. No, algunos periodistas, generalmente, avergüenzan. Me ridiculizan más quienes se llaman periodistas y promueven la continuidad de concepciones y actos mediocres. Peor, matizados por el discurso partidario empresarial comercial.

Pero son pocos periodistas quienes quieren seguir en las mismas. Una cantidad considerable de periodistas nicaragüenses quiere fortalecerse como profesionales y elevar sus cuentas bancarias. No con artimañas, sino ofertando un servicio profesional que debe trascender lo cotidiano.

Hace unos días la Comisión de Ética y Honor del CPN propuso:
“Ante la manipulación, deformación y falsificación de las noticias por parte de los dueños y los empresarios de medios de comunicación social, los comités de ética del CPN actuarán como defensores de la libertad de expresión del pueblo de Nicaragua”.

Y para evitar autocensura declaró: “Los periodistas tienen derecho a pertenecer a cualquier organización civil, política y religiosa, siempre y cuando no influya en su labor profesional y del presente Código de Ética”.

Pregunto: ¿necesitamos metamorfosear al periodismo, erguir sus cualidades, cimentarlo como vocero de la mayoría de nicaragüenses, reconocer o exaltar su ser consecuente con la sociedad empobrecida?
¿Necesita el periodismo mostrar su poder?
¡Ustedes dirán!
*Director. Centro de Comunicación y Estudios Sociales (Cesos)
Managua y Matagalpa, Nicaragua.

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