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En medio de una lenta recuperación mundial, China muestra un dinamismo extraordinario y apuesta a elevar su relación económica-comercial con América Latina y el diálogo político a nuevos niveles.

Así puede comprenderse el paquete de grandes propuestas que el primer ministro de la República Popular China, Wen Jiabao, acaba de hacer a sus socios sudamericanos en una reciente visita a Brasil, Chile, Uruguay y Argentina.

Pekín utiliza un doble enfoque básico: ve a la región como un gran mercado de sus productos y una fuente de las materias primas que su desarrollo necesita.

No obstante, motivos geopolíticos no faltan: la comunidad latinoamericana y el Caribe es una región del mundo en desarrollo, y China se presenta a sí misma como un paladín de los intereses tercermundistas; es un área geográfica cercana estratégicamente a Estados Unidos, y constituye un bloque de votos nada despreciable en la ONU y en otras organizaciones internacionales.

El equipaje que Wen traía en su maleta para los socios del sur del continente incluye: un TLC con el Mercosur, un foro de cooperación de América Latina y el Caribe, LAC, con China al que Pekín dotaría de $5 mil millones para proyectos industriales y tecnológicos, una línea de crédito especial del Banco de China por $10,000 millones para inversiones en infraestructura y mecanismos de “diálogo político permanente” entre los dos lados.

Por si fuera poco, Wen formuló el objetivo ambicioso de duplicar en cinco años el comercio entre la RPC y la región LAC hasta superar la cifra de $400 mil millones en intercambios.

Este conjunto de grandes propuestas indica que China está elevando la importancia de sus relaciones con la región y las quiere llevar a un nivel superior, y que busca objetivos de inversión de sus reservas monetarias, las más cuantiosas del mundo ($3.2 billones).

Sin embargo, llevar a cabo estos planes ambiciosos puede suponer muchos problemas en la práctica. Acerquémonos uno a uno a los temas.

Mercosur. Si se toma como referencia el TLC que desde hace muchos años negocian el Mercosur y la Unión Europea, estancado por diferencias internas y sensibilidades comerciales, se vislumbra un camino nada fácil para un acuerdo con la RPC. El proteccionismo comercial es practicado con frecuencia por Brasil y Argentina, muchas veces en detrimento de los miembros pequeños.

Foro de cooperación

Según lo sugerido por el premier Wen en Chile –ante una reunión de la Cepal, para nada una coincidencia--, este foro será un mecanismo de diálogo político permanente entre China y una troika de Estados en representación de la región LAC.

Este mecanismo permitiría “ampliar los contactos entre instituciones legislativas y partidos políticos”, así como “reforzar el intercambio de experiencias en materia de gobernación del Estado y el manejo de asuntos administrativos”, manifestó Wen en Santiago.

El primer problema práctico sería establecer un mecanismo justo de selección de representantes de la parte LAC y de conciliación de intereses tan divergentes, de modo que una parálisis no malogre la iniciativa.

El foro incluye un fondo para financiar proyectos de tipo industrial y tecnológico, al cual Pekín dotaría de $5 mil millones.

Una pregunta que cabe es: ¿podrán beneficiarse países que no tienen relaciones diplomáticas con Pekín?

Inversión en infraestructura

Wen dijo que se pondrían a la disposición $10 mil millones para obras de infraestructura. Hace nueve años el presidente Hu Jintao hizo grandes promesas de inversión, aunque luego fueron matizadas como objetivos de comercio.

Sin embargo, América Latina no ha sido prioritaria en la inversión en el extranjero. China ha invertido más en África.

Además, el patrón general de las inversiones de las corporaciones estatales chinas en África y LAC es que son hechas en sectores relacionados con la extracción bienes primarios que China requiere, en infraestructuras para dicha extracción, o bien, las obras construidas suponen una oportunidad de inversión para empresas chinas y el uso de mano de obra china, únicamente.

Estados Unidos, la potencia hegemónica del hemisferio occidental no está ofreciendo nada similar, por lo que seguramente tomará nota. Sin embargo, es muy claro que los chinos desean dar más importancia a América Latina en su juego global.

*El autor es analista, graduado del International Master´s Program in Asia-Pacific Studies, Universidad Nacional Chengchi, Taipei