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El pasado 1 de julio, el pueblo mexicano “cantó claro” expresando que “no lloró” por sus dificultades. Muchos opinan que esta ha sido la elección más importante en los últimos 100 años, desde que en 1911, fue electo Francisco Madero, del Partido Nacional Antireeleccionista, el que se enfrento al siete veces presidente Porfirio Díaz.

Hasta el momento el cómputo oficial muestra que la coalición Compromiso por México, tiene 38.41 % de los votos; Movimiento Progresista, 31.40 %; Partido Acción Nacional (PAN), 25.41 % y Nueva Alianza, 2.28 %. El Instituto Federal Electoral (IFE), informó que 17 millones 674 mil 118 electores votaron por Enrique Peña Nieto (EPN), de los partidos Revolucionario Institucional (PRI) y Verde Ecologista de México (PVEM). Por el candidato Andrés Manuel López Obrador (AMLO), de los partidos de la Revolución Democrática (PRD), del Trabajo (PT) y Movimiento Ciudadano (MC), 14 millones 449 mil 164 votantes. Por Josefina Vázquez Mota del (PAN), 11 millones 692 mil 391 votos, y por Gabriel Quadri, Partido Nueva Alianza, 1 millón 49 mil 447 de votos.

El miércoles 4 de julio, el IFE, recibió la petición de los partidos PRD, PT y MC, apoyados por el Movimiento #YoSoy132, demandando el recuento en 143,114 casillas electorales. Peña Nieto lamento que AMLO no reconociere el resultado, señalándolo como un mal perdedor. Según el IFE se han contabilizado hasta el mediodía del jueves 5, unos 15,412 paquetes o el 20 % de los 78,012 en proceso y no había alterado la tendencia del voto mayoritario a favor del priista Peña Nieto.

Varios investigadores y académicos mexicanos participantes de un foro organizado por El Colegio de México, concordaron en que sería muy difícil comprobar la supuesta compra de votos. Uno de los ocho participantes fue José Crespo, el que celebró que se revisen las actas por casilla; sin embargo, las inconsistencias que se descubran están por debajo de 6% del resultado final. No habrá manera de asegurar que los 3.5 millones de votos de diferencia, fueron votos comprados o ejercidos bajo presión. El ex consejero presidente del IFE, José Woldenberg, punteó “las elecciones no se hacen en un laboratorio”; no se pueden controlar las variables del proceso electoral y en ese sentido añadió que los mexicanos optaron por Peña Nieto, sin permitirle la hegemonía, como tuvo el expresidente Ernesto Zedillo y asevero que el proceso electoral fue una transición democrática y que el PRI, no conquisto mayoría absoluta en el Congreso y que su regreso a Los Pinos, no significa un presidencialismo en el que será fácil gobernar como lo hizo Zedillo.

“Nadie tiene escrito el futuro y esa es una de las cosas que hacen singular a los sistemas democráticos, porque quien triunfa hoy, puede perder mañana, y quien perdió hoy, se puede recuperar y por eso la importancia de fortalecer el compromiso con la fórmula electoral”.

Por su parte, Peña Nieto, está convencido de que el cómputo oficial se va a apegar a lo que fue el conteo preliminar. Otros dirigentes priistas, señalaron a los medios de prensa, que los miles de observadores nacionales e internacionales atestiguaron la elección e hicieron un reconocimiento a la participación masiva de los votantes y la transparencia del proceso. De confirmarse las cifras preliminares, Peña Nieto tendrá que trabajar en la construcción de los acuerdos necesarios que permitan la concreción de las reformas estructurales que ofreció impulsar, tales como la laboral, la energética, el Sistema de Seguridad Social y la económica. Esta tarea será sin distingo de la conformación del Congreso.

Posiblemente cumplir con su promesa de campaña para lograr “Un gobierno eficaz”, compuestas con el combate a la corrupción, el narcotráfico y la estrategia para contener la violencia, van a ser una de las tareas trascendentales de su sexenio, así como la creación de la Comisión Nacional Anticorrupción, con facultades de investigar a los funcionarios públicos. Además consolidar el Sistema Nacional de Fiscalización para hacer más eficiente el gobierno federal y una mayor transparencia en la divulgación de información. Hay tres declaraciones del líder priista, que me llamaron poderosamente la atención: Una fue donde negó las acusaciones de fraude electoral, señalado que las instituciones electorales llevarán el proceso con transparencia y legalidad; otra donde aseguró, que no habrá, ni tregua ni pacto con el narco y ninguna expresión del crimen organizado y la final, cuando señaló que está dispuesto, cuando asuma la presidencia a dialogar con el Movimiento #YoSoy132.

Pronto poseeremos el resultado final de estas elecciones, las que han tenido de todo un poco, hasta de los encuestadores, que se han quejado del llamado “voto útil o antipriista”, el que no pudieron medir bien. Otros llaman este proceso “votos por el cambio”, los más progresistas “cambios generacionales” y “alternancia política”. Los resultados también demuestran el naufragio político del PAN y quien cargará con la culpa. Que AMLO desperdició mostrar otro perfil y el renovado PRI con Peña Nieto, tendrá a diferencia de muchos de sus antecesores, legitimidad democrática y una fuerza política sólida en el Congreso y las gobernaciones. ¿Qué tal?

Ahora los mexicanos esperan de sus líderes políticos puedan hacer realidad sus promesas, para poder continuar entonando el popular estribillo de la afamada canción “Cielito Lindo”... ¡Ay, canta y no llores!

* Consultor Internacional