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Las principales tendencias de la globalización han llevado a los estrategas del desarrollo a priorizar las integraciones regionales, para que las naciones puedan defenderse y competir internacionalmente en los llamados destinos libres del comercio, las finanzas y la economía. Pero la integración plantea muchos retos y brechas económicas, sociales, culturales y ambientales, a superar. Y siendo las estrategias intra-regionales las que van a fortalecer más a la región, conviene preguntarnos, ¿cuál es el rol de la educación en el desarrollo regional, y como parte de la integración centroamericana?

No es casualidad que los puestos que nuestros países ocupan en el ranking del desarrollo humano sean similares en el ranking educativo. Así, las asimetrías entre los países son claras. En el ranking de 2011 para 187 países, Panamá, Costa Rica y Belice en las posiciones 58, 69 y 93, forman parte del grupo de países con desarrollo humano “alto” (hay otro grupo “muy alto”); los dos primeros de estos países se disputan el primer lugar regional.

Es necesario elevar la inversión en el sistema educativo regional, pero esta inversión debe ser de calidad. Calidad que se debe realizar en sistemas educativos más coordinados y articulados con los sectores económicos, sociales, culturales y ambientales para asegurar la formación de los recursos humanos con las competencias y valores para afrontar con eficacia los retos del desarrollo regional. Fortalecer el sistema educativo regional requiere de los fondos estructurales para reducir las asimetrías, y supone:

Impulsar una reforma o transformación de los sistemas educativos nacionales para que estos sean movilizadores del desarrollo, y consensuar una estrategia de educación para el desarrollo regional. Con planes y evaluaciones articulados con la producción, ciencia, tecnología, salud, nutrición, turismo, medio ambiente, cultura, arte, deportes, valores cívicos y de convivencia humana.

Fortalecer y desarrollar nuevos centros de formación y capacitación con perfiles regionales para docentes y estudiantes de los diferentes niveles educativos, asegurando excelencia de los aprendizajes. Evaluar en cada país el efecto e impactos de experiencias educativas con enfoques para la vida, el trabajo y el desarrollo humano. Sistematizarlas, compartirlas e implementar con adecuaciones a mayor escala, especialmente aquellas que aportan a estrategias regionales, como las agropecuarias, alimentarias y nutricionales, tecnológicas, ambientales, interculturales, entre otros de común interés e identidad.

Fortalecer la educación tecnológica y los sistemas de capacitación nacionales y regionales, capitalizando la capacitación propia de sectores como salud, nutrición, medioambiente, agropecuario, industrial, turismo, medios de comunicación, Mipymes e instituciones de formación ciudadana.

Generalizar estrategias de ampliación de servicios sociales básicos, acompañados de ofertas para incorporar fuerza laboral familiar a la producción y el desarrollo. Esto supone alfabetización, educaPromover líneas de investigación regional entre las instituciones de educación superior y centros de pensamiento sobre estrategias y temas prioritarios como seguridad alimentaria, modelos productivos encadenados regionalmente, regionalización del turismo, independencia energética, comercio centroamericano justo y competitivo, normas del desarrollo regional para la inversión extranjera…

Desarrollar foros del desarrollo regional para exponer resultados de investigaciones y propuestas relativas a la educación y el desarrollo, discutirlas entre actores de prestigio intelectual, académico, formadores de opiniones y actores del desarrollo, para elevar propuestas concretas a las instancias del SICA para su análisis y toma de decisiones.

Elevar “al menos” al 7% del PIB los recursos para educación básica y media bajo el enfoque de inversión para el desarrollo.

Formar un perfil para la identidad y el orgullo de ser centroamericanos, sin dejar de ser latinoamericanos y universales, fortaleciendo la cooperación entre nuestros países.

Proponer a la comunidad cooperante programas y proyectos en el marco de una estrategia de educación para el desarrollo centroamericano, como política de acompañamiento a los tratados de libre comercio y de integración regional.