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Al hablar de un Periodismo para la Liberación debemos entender la responsabilidad de los medios de comunicación social en la lucha vital por conquistar la libertad de pensar y actuar del pueblo nicaragüense, en otras palabras, lograr su emancipación cerebral. Que nuestra gente no siga siendo victima de la enajenación, de la manipulación, ni del control cultural y psicológico que viene arrastrando desde centurias.

Este Periodismo de Liberación yo lo imagino librando batallas para conseguir procesos de verdadera democracia en la entrega, recepción y circulación de los mensajes de la comunicación, en guerra contra los abusos que se derivan de la posesión monopólica de los medios en manos de empresarios todopoderosos que ven la libertad de expresión como su particular coto de caza para hacer prevalecer lo ya establecido, y manos libre, sin afectaciones éticas, para hacer cualquier “bisne”.

Tenemos los periodistas problemas fundamentales que tiene que ver con nuestra gente y el mundo. Todavía luchamos contra la ignorancia y el analfabetismo a la que se oponen el oscurantismo ideológico de religiones, sectas fundamentalistas, políticos anacrónicos y una clase económica poderosa con exclusivos criterios clasistas.

Estos criterios han sido planteados por notables escritores, investigadores y científicos de la comunicación. Quien ignora el afán del imperio por controlar nuestra región, no sólo en lo político, lo económico y lo ideológico social, sino en lo individual.

El “chip” que se pretende instalar a los migrantes para ser controlados, es sólo un ensayo para tratar de hacer lo mismo con todos los hombres del mundo. El control mundial como meta de dominación ya es una realidad y no asunto de ciencia ficción.

Problema vital también es el fundamentalismo religioso que ha invadido los mensajes de la comunicación social con su secuela de indiferencia, sometimiento, la promesa de un cielo y el terror al infierno. Un pueblo manipulado por estos dogmas, creencias y misterios será siempre un pueblo conformista, egoísta, aterrorizado, incapaz de razonar y de proponer su propia libertad de conciencia.

Hay muchas otras cadenas mentales que los periodistas debemos romper plenamente conscientes del estado de crisis moral y ética que en materia de comunicación social estamos afrontando. Uno de ellos que a mi parecer debe abordarse con urgencia, es la redefinición de los valores propios del periódico (medios) y de los periodistas, la enseñanza que en relación con ellos debe darse en las escuelas de periodismo, y el respeto que se debe a los derechos universales de las audiencias.

En la actualidad se intenta poner sobre la mesa el tema de una nueva Ley de Medios para el desarrollo estratégico de las comunicaciones. Estemos conscientes, compañeros periodistas, que son empresarios de medios quienes hacen esta exigencia. Y es bueno que defiendan sus intereses en este dejar pasar dejar hacer, pero por favor no confundir una ley muy particular a los medios y sus manejadores, con la resurrección integral y puesta en vigencia de los valores que deben regular el amplio espectro de la comunicación social como campo de interrelaciones humanas, que es lo que propone nuestro Periodismo liberador.

Los periodistas debemos proponer la vigencia de leyes o reglamentos que vean la comunicación social desde su legítimo marco de referencia e interacciones entre medios, comunicadores, mensajes y perceptores.

En el transcurso de la historia los intereses capitalistas sobre esto sujetos de interrelación, han girado en torno al medio y como favorecer al máximo el capital de sus dueños. La receta que dan es sencilla: manipular el mensaje y enajenar al perceptor. Se puede afirmar que las investigaciones enjundiosas de peritos, sabios comunicólogos, catedráticos y expertos en comunicación, se han dirigido a incrementar la sumisión y no a proponer la liberación de los pueblos perceptores.

El Periodismo de Liberación debe proclamar que el polo esencial de la comunicación es la colectividad humana que es la que genera la comunicación misma, y que, no obstante, a sabiendas de eso son los perceptores el polo más ignorado, escarnecido, vilipendiado, explotado y denigrado, y el más proclive a ser convertido en marionetas de cabeza hueca.

*Primer presidente del CPN. Catedrático de Periodismo.