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En verdad y tenemos que reconocer con pena, que nuestra Historia Patria al decir de nuestro querido poeta laureado –dicho sea de paso mi maestro de primaria y secundaria- don Augusto Florez Z., quien en su bello y emotivo “Canto a San Jacinto” escribió así:

Pasan las páginas de la historia/ de Nicaragua/ una a una/ y no se encuentra en ninguna/ donde no haya congojas/ pues con tinta de sangre roja/ se ha escrito/ esta historia/.

Y justamente nuestros destacados y laboriosos como estudiosos historiadores de total respeto y admiración han dejado valioso material de los varios momentos que han acunado muchos hechos dolorosos y muy pocos gratos y felices.

Voy a enfocar lo que encierra y lo que se define como un acontecimiento extraordinario y de fortaleza ejemplar de lo vivido y ocurrido en 1912 en la guerra intestina en que tuvieron participación bien armados y equipados soldados de los Estados Unidos.

En octubre de este año se estará llegando al primer centenario de la citada guerra y fue Masaya el teatro de esas operaciones bélicas con resultados mortales y están todavía en pie testigos de esta guerra fratricida: El Coyotepe, La Barranca, el vecindario del Calvario; la parroquia de La Asunción, y El Repliegue ordenado por el general y abogado Benjamín Zeledón buscando refugio en Carazo, pero lamentablemente sorprendido entre Niquinohomo y Catarina, donde en una refriega o mejor emboscada fue muerto.

Sigamos leyendo lo que ya entra a lo calificado en el tiempo como bicentenario, como fueron los primeros movimientos de rebeldía contra las autoridades españolas en 1811-1812 en Granada y Masaya, donde figura notablemente el barrio indígena y rebelde Monimbó, lo mismo, en 1855 y 1856, en desigual pelea aquí en Masaya contra los filibusteros de William Walker, derrotados dos veces en el trayecto de la parte sur del parque central y la salida en aquellas épocas del camino viejo de Granada. Y no olvidemos a Monimbó alzado en armas contra la guardia de Somoza Debayle en 1978 como ya es conocido.

Y, en estas líneas que siguen dejo escapar un reclamo a la dirigencia del FSLN estatal y municipal, por el olvido voluntario de los muchos jóvenes de Masaya que estuvieron decididos hasta las últimas consecuencias por una Nicaragua libre, soberana, democrática y divorciada de caudillos e interesados en meterse mucho dinero en sus bolsillos, burlar las leyes y pisotear la Constitución sin rubor alguno.

Inclino mi cabeza reverente ante el Altar de la Patria al aproximarse el 19 de Julio, fecha que marca un hito histórico que tiene su ombligo el 19 de Julio de 1979; y así tengo y lo digo con orgullo, alumnos y amigos que hoy están sepultados y vergonzosamente olvidados…

Pasen mis alumnos Asunción Armengol Ortiz; Silvio Reñazco Mercado; Oscar Turcios y las víctimas inocentes muertas en la plaza San Jerónimo, como también por cañonazos disparados desde El Coyotepe y que impactaron en varias casas causando espantosa muerte en el hogar de mi alumno y colega Roberto Montenegro y hermana; y cerca del teatro González a los ciudadanos de apellido González Somarriba y mi fraterno Abraham Zepeda.

Tengo en cuenta a los guerrilleros asesinados en las montañas de Honduras, donde ubico a los bachilleres Aníbal Sánchez Aráuz y Antonio Barboza.

Sugiero que se escriba un recordatorio para todos los mencionados en este artículo que bien lo merecen por lo mucho que hicieron por Nicaragua, y a la vez no puedo negar que tanta sangre derramada y tanta historia dolorosa, vive todavía; nos encontramos sin la Nicaragua republicana y devota del Estado de Derecho, y cierro con esta frase que dice o grita un lamento de Winston Churchill, alarmado porque después de la Segunda Guerra Mundial las guerras continuaban. Dijo:

“Nunca tantos hicieron tanto por tan poco”. ¡Qué lastima!

* Miembro de la Academia de Juristas y Ciencias Políticas de Nicaragua