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“Aunque China será desarrollada en el futuro, jamás aspirará a la hegemonía”. Esas palabras fueron pronunciadas por Xi Jinping, uno de los dirigentes llamados a ser los máximos líderes de China desde este año, y oficializa la continuación de una postura oficial adoptada hace una década.

Aprovechando la reunión del Foro Mundial por la Paz y la presencia en Pekín de varios exdignatarios de distintos continentes, el actual vicepresidente chino y futuro número uno del régimen comunista, Xi Jinping, pronunció un discurso de 20 minutos donde delineó los principios principales de la política exterior china.

Asistieron personalidades como el ex primer ministro francés Dominique de Villepin, el ex primer ministro japonés Yukio Hatoyama, el exjefe de la diplomacia europea Javier Solana y el expresidente peruano Alan García.

Además de tocar el tema de la hegemonía, Xi también afirmó que su país promoverá “un orden internacional político y económico más justo y equitativo”.

Según la información de AFP, Xi abogó por “un nuevo concepto de seguridad” basado en el “desarrollo”, “la igualdad”, “la confianza recíproca”, “la cooperación” y “la innovación”. “China sigue comprometida con el desarrollo económico, la paz en el mundo y el desarrollo común de la humanidad”, aseguró el líder.

Agregó que China “participará activamente en la reforma del sistema de gobernanza internacional para trabajar en favor de un orden internacional político y económico más justo y equitativo”.

Desde hace más de una década, ante el impetuoso desarrollo económico chino, una de las grandes preguntas de las relaciones internacionales es si China, como potencia ascendente, buscará romper el orden internacional. La historia da como ejemplos a Alemania y Japón y las dos guerras mundiales como consecuencia del surgimiento de potencias retadoras del viejo orden, o se integrará al actual sistema dominado por Estados Unidos. Esta cuestión es el objeto de un constante debate académico y en los medios.

Las expectativas de los estudiosos son que Xi debe convertirse en el secretario general del Partido Comunista Chino, PCC, a finales del año en el XVIII Congreso del PCC. Y en 2013 le tocará asumir la Presidencia de manos de Hu Jintao.

Posteriormente, tendrá que tomar la dirección de la Comisión de Asuntos Militares, o sea el control efectivo del Ejército.

En mi opinión, que Xi haya hecho esta declaración, es un anuncio oficial de continuidad de la línea mantenida desde 2002-2003 y una muestra de la institucionalización de la política doméstica. Fue en esos años que el liderazgo partidario oficializó la frase acuñada por el ideólogo y confidente de Hu, Zheng Bijian.

El concepto de Zheng indicaba que China es una potencia pacífica, que su desarrollo es pacífico, que no busca la hegemonía en Asia ni en el mundo, que no amenaza a EE.UU. ni a nadie más, que no es agresiva como las potencias del pasado. El objetivo de este principio era calmar los temores de Washington sobre los supuestos designios hegemónicos en el futuro.

La idea halló resistencia en algunos círculos académicos y partidarios –la política exterior es más democrática hoy que en la época de Mao Zedong y es influida por más factores y actores--, se criticó que la palabra “surgimiento, ascenso” estaba asociada con ruptura y daba una imagen de fuerza. Por ello, el concepto se matizó como “desarrollo pacífico” posteriormente, aunque la fórmula original sigue siendo usada a veces.

La formulación “ascenso pacífico” acompañó un cambio de actitud hacia Estados Unidos después del 11-9. Se le bajó al tono a la retórica contra la “hegemonía” y “el imperialismo” estadounidense y se pasó a acentuar los beneficios mutuos y la cooperación.

La República Popular China sabe muy bien que no está en posición de enfrentarse a Washington, la única superpotencia hoy, porque la hostilidad o un conflicto serían muy negativo para sus intereses y su desarrollo.

Una colaboración con EU y una participación activa en las instituciones del orden internacional son beneficiosas para China que seguirá ese curso en la próxima década, el tiempo que debe durar el mandato de la nueva generación de líderes máximos chinos.

Si China llegará a buscar ser una superpotencia hegemónica en el mundo o no, solo el tiempo lo dirá. En EU hay muchos escépticos.

* Analista graduado del International Master´s Program in Asia-Pacific Studies, Universidad Nacional Chencghi, Taiwán