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El materialismo dialéctico e histórico señala que las sociedades están en constante movimiento, cambio y transformación. Cada cierto período de tiempo, tenemos como una obligación que evaluar objetivamente, como sociedad, los avances, así como las situaciones negativas que se presentan para hacer el trabajo respectivo. Los logros para profundizarlos; los errores y desaciertos para combatirlos. Obviamente que para llevar a cabo esto la sociedad debe tener claramente definidos sus objetivos estratégicos.

En nuestro caso, la búsqueda de la paz, la reconciliación, la promoción y práctica de valores éticos, cívicos culturales, en contra de la violencia, incultura y anti valores, es la meta de cada día. Trabajar en función de estos objetivos demanda decisiones, esfuerzo, integración y participación de todas las expresiones político–ideológicas, culturales, educativas, organizativas y comunicacionales existentes en el país. La puesta en práctica de estos objetivos no debe descansar solamente en el Ministerio de Educación.

El sistema educativo, en todos sus aspectos, entra en una especie de desgaste, cansancio, frustración e impotencia cuando encuentra en el camino componentes que mediatizan, obstaculizan y distorsionan el cumplimiento de los objetivos propuestos. Me refiero a los medios de comunicación televisivos y la nota roja.

Analizando la nota roja de canal 8, y 10, se llega al convencimiento de que estos medios de comunicación obstaculizan el cambio de mentalidad, de forja de valores que persigue la sociedad nicaragüense. Si bien es cierto que presentan la otra cara, el rostro oculto de la Nicaragua cristiana, socialista y solidaria; la sangre, violencia, desintegración social, alcoholismo y drogadicción que aparecen en estos espacios noticiosos, apuntalan la deformación mental porque la familia entera se reúne para ver estos sucesos que morbosamente atraen a un gran porcentaje de nuestra sociedad.

Hay una descomposición social cada día más marcada. La sociedad tiene como práctica los antivalores y la violencia en todos sus ámbitos, producto a una cultura de guerra. Para combatir dicha descomposición social y antivalores deben emplearse todos los mecanismos, instrumentos e instituciones políticas, religiosas, socio– culturales para frenar y detener a toda costa la despersonalización, la descomposición mental y el fomento de los antivalores que promueven los medios de comunicación televisivos que promueven la nota roja.

La Asamblea Nacional tiene la obligación ética, moral, política y cultural para poner en el tapete de la discusión esta anómala situación. Debe legislar en función de definir los horarios para la divulgación de anuncios televisivos sobre tabaco y alcohol. Debe legislar en función de eliminar la nota roja de la sociedad nicaragüense considerando que el articulo 68 de la Constitución Política de Nicaragua señala: “los medios de comunicación, dentro de su función social, deberían contribuir al desarrollo de la nación”.

Lo anterior refleja que los medios de comunicación con la nota roja, violentan la Carta Magna, frenan y obstaculizan la formación de nuevos valores que contribuyen al fomento de la cultura de la paz, la tolerancia y el amor. En todo caso, legislar para que estos espacios sean transmitidos en horarios nocturnos cuando la niñez, la adolescencia y juventud no tengan acceso a la TV. Además obligar por ley expresa la transmisión de dos horas diarias de espacios culturales y educativos en cada canal de televisión es una necesidad para promover la cultura y afianzar la identidad nacional.

No puede sacrificarse el bienestar mental y emocional de millones de ciudadanos, por la insensibilidad y anti- humanismo de empresarios capitalistas que, en aras de obtener como ganancia unas cuantas monedas, dejan a un lado la oportunidad, el deber y la obligación política de aportar al desarrollo cultural de su sociedad y de su Nación.

*Catedrático Universidad

Paulo Freire San Carlos

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