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La crisis económica, la caída de la demanda en Europa y Estados Unidos, y hasta noticias de desaceleración en el Este de Asia, están obligando a otras economías a intensificar sus intercambios mutuos y a buscar alternativas para obtener el crecimiento este año y a mediano plazo.

Ese es el contexto del Foro de Negocios Asean-Latinoamérica, un importante encuentro que tuvo lugar en Yakarta, la capital de Indonesia, en días recientes. El foro tiene como objetivos promover los contactos empresariales y el intercambio de bienes y capitales. A él asistieron empresarios y altos funcionarios de los gobiernos.

La Asean, o Asociación de Naciones del Sudeste Asiático, es un bloque integrado por Brunei, Birmania (Myanmar), Camboya, Filipinas, Indonesia, Laos, Malasia, Singapur, Tailandia y Vietnam.

“El Sudeste Asiático y Latinoamérica tienen un brillante futuro por delante”, destacó el anfitrión del encuentro, el presidente indonesio, Susilo Bambang Yudhoyono.

Hasta la fecha, los intercambios son relativamente pequeños para economías tan dinámicas como Malasia o Singapur, o tan grandes como la de México. De acuerdo a datos del Ministerio de Comercio de Indonesia, las exportaciones de los 10 miembros de la Asean hacia Latinoamérica llegan apenas a $2.5 mil millones, mientras que las de nuestra región son de $8.4 mil millones. Es decir, hay un océano de oportunidades donde la mayor parte de las cosas está por hacerse.

Algunos empresarios o ejecutivos en ciertos sectores albergan perspectivas optimistas, como Murillo Ferreira, director ejecutivo de la compañía minera brasileña Vale.

“Las mayores oportunidades ya no están en Europa o en Estados Unidos, sino que se encuentran en Asia”, destacó Ferreira en un simposio del foro.

“En el continente asiático hay más millones de trabajadores y un número potencial mucho mayor de consumidores que en cualquier otra región del mundo”.

Esto podrá sonar muy bonito, pero muchos desafíos están en el camino: la distancia geográfica, deficiencias en infraestructura, desconocimiento de las culturas locales y de sus costumbres para hacer negocios, y, desde luego, las lenguas.

En el evento participaron ministros o altos representantes latinoamericanos, los cuales ¡qué bien! –evidenciaron la comprensión de que hay tareas importantes pendientes--. Veamos.

El secretario de Comercio mexicano, Bruno Ferrari, llamó a eliminar las trabas burocráticas que impiden acelerar los negocios. Y por su lado, el viceministro de Comercio e Industria de Colombia, Gabriel Duque, admitió que cada país latinoamericano y del Sudeste Asiático tiene “deberes que hacer en casa, como mejorar la calidad de las infraestructuras o la educación”.

Es precisamente la educación una de los problemas de Latinoamérica para su competitividad. El 60% de las empresas citaban la falta de personal calificado como uno de los principales problemas para los negocios en nuestra región, según un estudio de Jeffrey M. Puryear y Tamara Ortega en 2008 (Libro “Can Latin America Compete? Confronting the Challenges of Globalization”. Palgrave, 2008).

En otra parte, esos autores revelan que: “Además, los trabajadores en Latinoamérica tienen menos educación que sus contrapartes en el Este de Asia y Europa del Este, y la brecha con el Este de Asia puede estar creciendo.

En realidad, un análisis del Banco Mundial muestra que los trabajadores latinoamericanos tienen casi un año y medio menos de escolarización que trabajadores en países con ingresos similares, mientras que en los “tigres del Este Asiático” –Corea del Sur, Taiwán, Hong Kong, Singapur--, los trabajadores tienen casi un año más”.

Los países sudamericanos ricos en materias primas han estado entre los mayores ganadores del boom de los precios de las “commodities” que el arrollador crecimiento chino ha impulsado, pero la desaceleración económica europea y estadounidense afecta ya a Asia.

Esta semana, el FMI rebajó las estimaciones de crecimiento mundial. China, con un 7.6% interanual en el segundo trimestre del año, ha tenido su crecimiento más débil desde el 6.6% del inicio de la crisis financiera en 2009; obedece esto a una menor demanda externa. Además, el PIB de Singapur cayó 1.1% en el segundo trimestre del año, mientras que Corea del Sur bajó su proyecciones de crecimiento a 3%.

Dada la situación, las empresas de países como los de Latinoamérica y de la Asean deben explorar nuevas oportunidades en mercados distintos.

* Graduado del International Master´s Progran in Asia-Pacific Studies, Universidad Nacional Chengchi, Taiwán

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