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Para aquellos que seguimos de cerca el desarrollo del proceso de integración centroamericano y sus relaciones con los diferentes bloques, no deja de sorprender la forma como se han venido desarrollando las relaciones entre la Unión Europea, UE, y Centroamérica, CA. Ha sido una relación que ha venido creciendo a través de más de dos décadas y que ha abarcado tres ejes principales: Dialogo político, Cooperación y Comercio interregional. Lo anterior nos lleva a hacernos la pregunta ¿debe considerarse la relación entre los dos bloque como estratégica?

La relación entre la Unión Europea y Centroamérica comenzó cuando a la primera se le conocía como la “Comunidad Europea” y se lleva a cabo dentro de un contexto político complejo no solo para la región centroamericana, sino para las relaciones internacionales en general debido al conflicto este-oeste.

En medio de esta situación se instala el “Dialogo de San José” en 1984, que expresaba precisamente la voluntad política de la entonces Comunidad Europea de contribuir en la búsqueda de una solución pacífica al conflicto centroamericano que evitara una posible intervención norteamericana y promoviera la paz, búsqueda que era apuntalada por el “Grupo de Contadora”, al que posteriormente se le sumo el “Grupo de Apoyo”.

Los Acuerdos de Esquipulas y resto de acuerdos complementarios (Alajuela, Costa del Sol y Tela principalmente) pusieron fin a la etapa de conflicto e iniciaron una nueva etapa regional dentro de un nuevo contexto internacional (el fin de la Guerra Fría)

Los diálogos políticos siguieron siendo la instancia de coordinación entre las dos partes, pero estos iban cediendo espacios a los temas de cooperación y comercio

Las relaciones comerciales que desde comienzos de los 70 se habían llevado a cabo entre la Europa comunitaria y CA, habían tenido un giro positivo ya que se vieron enmarcadas dentro del Sistema Generalizado de Preferencias, SGP, (preferencias arancelarias unilaterales para productos originarios) que la UE otorgaba a C.A., preferencias que se irían ampliando principalmente después de 1991.

A pesar de que el comercio entre ambos bloques era marginal, no dejaba de significar un atractivo para los centroamericanos, quienes comenzaron a incursionar con sus productos en el mercado de la Comunidad. Estas preferencias se profundizaron con la firma del Acuerdo de Asociación que finalmente fue firmado el 29 de junio del presente año y que entrara en vigor cuando sea ratificado por las partes, lo que potencia las oportunidades principalmente para Centroamérica.

El eje de cooperación da un salto significativo en 1993 cuando Centroamérica pasa a ser el primer receptor de la cooperación brindada por la Unión Europea (principalmente Ayuda Oficial al Desarrollo AOD), cooperación que se destinara a un gran número de áreas estratégicas para la vida centroamericana (lo que incluía apoyo al proceso de integración centroamericano). El Acuerdo Marco de Cooperación entre la UE y CA que se firmo en 1993 (entro en vigor en 1999) perfilaría de mejor manera y profundizaría las relaciones de cooperación entre ambos bloques.

Siempre con el objetivo de estrechar aún mas las relaciones birregionales, la Unión Europea ha impulsado algunos programas de cooperación conjuntamente con el Banco Centroamericano de Integración Económica, BCIE, y hace solamente unos días (28 de junio de 2012), la Unión Europea certificó al BCIE para ejecutar fondos de la UE por aproximadamente 1,073 millones de dólares para apoyar diversos programas de desarrollo hasta 2013.

La certificación que ha otorgado la UE a Centroamérica allana el camino para que la colaboración entre las dos instituciones sea cada vez mucho mayor.

En mi opinión, hoy día ambas regiones están entrelazadas a través de diferentes instrumentos y mecanismos. Para Centroamérica esta relación debe considerarse estratégica para su desarrollo y para el avance del propio Sistema de Integración Centroamericano, SICA.

Para la Unión Europea Centroamérica es una región que unida o integrada tiene sus potenciales y si vamos mas allá y la vemos integrada dentro de un marco latinoamericano y caribeño (que es a lo que apuntan estas naciones), pues aumentan sus potenciales; en ese contexto no hay duda que para la UE esta relación también debe ser estratégica.

* Catedrático de Relaciones Internacionales